Gas pimienta para defender al árbitro

DEPORTES

La policía militar brasileña disuelve en menos de una semana dos tánganas en sendos partidos mediante el uso de un espray lacrimógeno contra los futbolistas

06 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El fútbol brasileño, pentacampeón mundial, tan sutil es con el balón en los pies como áspero cuando no está cerca del cuero. A la espera del comienzo del campeonato brasileño, el segundo fin de semana de mayo, las Ligas estatales acaparan la atención y liberan tensiones. En la paulista, Ronaldo recupera el gol. Sin embargo, la violencia se apoderó de los de Rio Grande do Sul y Alagoas.

Esta semana, la policía militar brasileña interrumpió los partidos Inter-Veranópolis (campeonato gaúcho) y Clube de Regatas Brasil-Centro Sportivo Alagoano (Liga alagoana) arrojando gas pimienta sobre los futbolistas cuando algunos de ellos intentaban agredir al árbitro de cada duelo, en protesta por sendas expulsiones sufridas por sus equipos. Catorce jugadores acabaron en el hospital como consecuencia de estos dos sucesos. El fútbol brasileño recoge cuatro episodios similares a lo largo de su historia reciente.

Consecuencias graves

El espray de pimienta es un gas inflamatorio utilizado para dispersar disturbios o como defensa personal (por ejemplo, antivioladores) incluso contra animales como osos o perros. Está prohibido incluso en conflictos bélicos y sus efectos son: ceguera temporal (15-30 minutos), una sensación ardiente en la piel (45-60 minutos), espasmos en la parte superior del cuerpo que fuerzan a la víctima a doblarse hacia adelante, tos, dificultad respiratoria y problemas de habla (3-15 minutos). Los responsables militares anunciaron castigos para los policías que hicieron uso del gas.

A principios de semana, el campeonato de Rio Grande do Sul se vio alterado por lo sucedido en el Inter SM-Veranópolis. A falta de un minuto para el descanso, con un marcador de un empate a un gol, el centrocampista del equipo visitante Miro Bahia agredió al defensa Lino con un severo codazo que el juez de línea observó con nitidez. Expulsión al canto.

La decisión generó controversia y los jugadores del Veranópolis se fueron a por el árbitro, momento en el que el batallón de operaciones especiales de la brigada militar entró en el campo con escudos, porras y pistolas de gas pimienta. A los pocos minutos, ocho futbolistas del Veranópolis fueron desplomándose sobre el césped y tuvieron que ser evacuados. El partido fue suspendido en ese momento y reanudado al día siguiente, ante la presencia de ochenta policías. Algunas fuentes militares aseguraban que no hubo exceso por parte de la brigada policial, y que las víctimas agravaron su estado al enjuagar con abundante agua las zonas afectadas, algo desaconsejado por los médicos.

Cuatro días después, en el campeonato alagoano, el Clube de Regatas Brasil (CRB) y el Centro Sportivo Alagoano (CSA) luchan por evitar el pozo de la clasificación. Y se meten en un charco. A los trece minutos del segundo tiempo (empate sin goles en el marcador) el CSA sufre su segunda expulsión en menos de diez minutos y varios de sus jugadores encaran al árbitro, acción a la que se unen algunos aficionados. La policía miltar entra en el campo, y utiliza el gas pimienta. Seis futbolistas, al hospital. Fin del partido.

Precedentes

No es la primera vez que el fútbol brasileño sufre este tipo de violencia. Incluso el ex portero y campeón del Mundo Émerson Leâo, que también tuvo su época como seleccionador, fue víctima del gas pimienta en una confusión cuando dirigía al Santos en el año 2002.

Miembros del Botafogo, Vasco, Palmeiras, Sâo Paulo y Flamengo también se vieron afectados por sucesos similares acontecidos en los años 2006 y 2008.