El Barakaldo no es un equipo cualquiera. Impone respeto. Hasta el punto que Aurelio Gay condicionó su sistema de juego. El técnico granate amplió los resortes defensivos para controlar mejor al conjunto vizcaíno a pesar del correctivo que le había impuesto el Celta en Lasesarre el domingo pasado. Pero consiguió el objetivo de la victoria, la sexta consecutiva y accede directamente a la fase de ascenso en un partido muy trabado que acabó con una angustiosa falta al bode del área de la portería defendida por Saizar.
Gay montó un dispositivo defensivo que no pasó desapercibido para nadie. En el repliegue, los mediocentros Nené y Turiel se pegaron a la línea defensiva formada por Ormazábal, Jorge Rodríguez, Vázquez y Bermudo. Alberto Iglesias tampoco quiso arriesgar. La trayectoria del Pontevedra imponía a cualquiera que llegase al estadio de Pasarón.
Ataques en avalanchas
Bajo ese guión, los ataques fueron por avalanchas. El que más intentó acercarse a la meta contraria con el balón controlado fue el conjunto granate. Las incorporaciones de Xavi Moré por la derecha y de Jonay por la izquierda.
Esa progresión ofensiva fue en aumento y en una incursión de Xavi Moré por la banda derecha habilitó a Charles para que, en el segundo palo, recibiese un balón de oro que el brasileño acabó alojándolo en la meta defendida por José Carlos.
El gol fue una demostración más de la capacidad de reacción de este equipo desde que llegó Aurelio Gay al banquillo.
Al preparador madrileño no le importó arrancar el partido con siete defensas en dos líneas muy juntas. Son acciones que en muchas ocasiones acaban recibiendo los silbidos de los aficionados. Sin embargo, Aurelio Gay, que había visto el vídeo del encuentro del Barakaldo, taponó muy bien las salidas del Barakaldo y pronto se hizo con el control del partido.
Con la ventaja en el marcador, el Pontevedra se serenó. Conocedor de que defiende muy bien con ventaja en el marcador, todos conseguían darle una buena salida al balón.
Hasta lo intentó el centrocampista portugués Nené. Su incorporación sirvió para que el Pontevedra ganase la superioridad y puso en apuros al meta vizcaíno José Carlos.
Nada cambió tras el descanso. El Barakaldo adelantó un poco más las líneas pero pronto se dio cuenta del riesgo que corría. El Pontevedra, con espacios por delante, es un rival difícil de frenar y además tiene muchos resortes a los que asirse en ataque.
El lateral zurdo Jonay se incorporó en numerosas ocasiones. Lo hizo además desde la posición de interior, pero con mayor movilidad incluso que Xavi Moré por la banda contraria.
Pero cuando no era él, era Jorge Rodríguez. Hasta Charles, en la actualidad el máximo goleador del equipo, tuvo un dos contra dos con Gato en una salida al contragolpe en la que el brasileño optó por abrir camino él solo cuando tenía a su compañero totalmente desmarcado por la izquierda.
Final agónico
El control del juego por parte del equipo local llegó al extremo de desesperar a Arbilla. El delantero del Barakaldo se enzarzó con Bermudo y el árbitro le mostró la tarjeta roja directa en el minuto 61.
Lo único que le faltaba al Pontevedra era cerrar el partido. Asegurar la victoria con un segundo tanto. Pero ni siquiera su superioridad numérica le sirvió para ello. Y Urrutia estuvo a punto de sacarle los colores en una falta frontal que sacó como pudo la defensa granate.
Alberto Iglesias echó mano del veterano Bolo tratando de aprovechar su experiencia.
También el recién incorporado Yago tuvo en sus botas asegurar la victoria en la jugada siguiente con un disparo a la portería de José Carlos que sacó bajo palos Lombraña.