El jugador del Portonovo Tinaia era el niño predilecto de Fabio Capello en el filial del Real Madrid, pero la marcha del italiano al Milán acabó truncando sus sueños
09 mar 2009 . Actualizado a las 18:33 h.La vida de Manuel da Silva Correia, conocido deportivamente como Tinaia (Cabo Verde, 1979) es tan apasionante que podría ser digna de cualquier guión cinematográfico. Vivir tan deprisa como lo ha hecho este zurdo centroafricano ha provocado que a sus 29 años sea considerado como todo un veterano del fútbol.
El jugador del Portonovo fue en su día una de las grandes promesas del fútbol europeo. Se desenvolvía entre la banda izquierda y la mediapunta con una técnica envidiable que le valió para firmar por el Real Madrid.
Su primer equipo fue el Oporto. «Yo estaba jugando en mi país, en Cabo Verde. Tenía 10 años y un ojeador me vio. Habló con mi familia y me llevó con él. Tuve que aprender de todo y sobrevivir solo en Portugal. Sin familia», recuerda un Tinaia al que no le gusta mucho hurgar entre sus recuerdos.
Un personaje clave en su vida es su fiel amigo Zeferino. Ficharon juntos en el Real Madrid. Ambos compartieron ilusiones, posteriormente desencantos y en su salida siguieron juntos en varios clubes más.
Jugó con Guti y Eto'o
A la casa blanca llegó con 17 años. Su misión era jugar en el Castilla, que por militaba en la Segunda A. Puede presumir de haber compartido vestuario con jugadores como Guti, Fernando Sanz, García Calvo, Tote, Cambiasso, Rivera, Sandro, Javi Guerrero, Tote o el ahora deportivista Mista. «Con Eto'o también, pero solo una pretemporada porque lo cedieron ese año al Leganés», añade.
Cualquier futbolista guardaría aquellos recuerdos como oro en paño, pero a Tinaia no le gusta pensar en aquella época. El tiempo aún no ha cicatrizado sus heridas. Se siente engañado. Cree que se hubiera merecido otro trato. La salida de Fabio Capello del Rea Madrid truncó todas sus ilusiones.
«Yo sé lo que había hablado con ellos y lo que me habían prometido. Zeferino y yo habíamos sido los máximos goleadores del equipo aquel año, habíamos estado entrenando toda la temporada con el primer equipo y luego no cumplieron», recuerda, al mismo tiempo que insiste que prefiere no pensar mucho en aquello.
El cambio de entrenador y la política de cantera de Lorenzo Sanz le mostraron la otra cara del fútbol. «De Capello no puedo hablar mal. Incluso me quiso llevar con él al Milan B, pero no pude porque tenía contrato. Estaba en una listas para hacer la pretemporada con el primer equipo y al final desaparecí de ella. Prefirieron a otra gente que fuera más de la casa?», añade.
La miseria del fútbol
Con veinte años y con el sentimiento de engaño encima, Tinaia no resistió más y decidió abandonar el Madrid, previo paso como cedido en el Elche junto al argentino Zárate. Cogió las maletas y a su fiel amigo Zeferino y ambos se enrolaron en la disciplina del Alverca de la Primera portuguesa.
En su país de adopción permaneció desde la 00/01 hasta mediados de la 04/05, cuando se marchó cedido al modesto Olhanense. El destino lo separó de Zeferino. Pero no por mucho tiempo. Mientras su compañero se marchaba a la Liga catarí seducido por los petrodólares, a Tinaia le atrajo lo competitivo y firmó en el Pontevedra.
Una separación que solo duró un año, ya que el Logroñés les juntó nuevamente. Allí padecieron la enfermedad del siglo XXI en los clubes: el impago. «Al final me fui. Fernando (presidente del Portonovo) me hizo llegar el interés y no me lo pensé mucho», recuerda Tinaia.
Tras 19 años jugando al fútbol y con solo 29, el Portonovo está recuperando a este futbolista de zurda brillante y moral maltrecha. Es un fijo en las alineaciones y lleva dos goles pese a que ahora es lateral. «Cosas del fútbol», bromea. El fútbol no perdona no estar en el sitio adecuado en el instante oportuno.