Las protestas de los socios por la mañana fueron ya un clamor por la tarde exigiendo la dimisión del presidente
09 dic 2008 . Actualizado a las 10:09 h.El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, vive sus horas más bajas desde que accedió a la dirección del club. El mandatario blanco salió muy debilitado de la asamblea de socios en la que, además de ser increpado y abucheado, solo logró aprobar las cuentas por la mínima y gracias al apoyo incondicional del grupo radical Ultras Sur. Con esa pírrica victoria, Calderón acudió por la tarde al Bernabéu con la esperanza de que una buena actuación del equipo le ayudara a superar el bache. Pero, lejos de ello, los de Schuster acabaron de rematar al dirigente madridista con la primera derrota en casa y frente a un rival directo como el Sevilla.
Ya en el descanso, con un contundente 1-3 en el marcador, se pudo comprobar que la asamblea marcada por el escándalo, los incidentes y los enfrentamientos habían fracturado a la masa social como no lo estaba desde hace tiempo. Arreciaron entonces los gritos de «¡Calderón, dimisión!», mientras el equipo se dirigía a los vestuarios entre los pitos de sus propios seguidores.
Por la mañana, el presidente madridista había conseguido acallar las protestas en la asamblea gracias al apoyo de un grupo de socios no compromisarios invitados por la directiva y a los insultos y amenazas proferidos por los ultrasur contra cualquiera que le criticara. Pero por la tarde, con 68.000 espectadores en las gradas, fue imposible ahogar el clamor en contra de Calderón. Al comienzo del segundo tiempo se repitieron los cánticos exigiendo la renuncia del presidente, iniciados desde el fondo norte, a los que se sumó luego la mayoría del estadio. Los pañuelos blancos de protesta no tardaron en aparecer pese a que lo que parecía una remontada consiguió frenar por momentos la algarada.
Pero el domingo no era el día de Calderón. El gol de Renato a cinco minutos del final fue la puntilla. El Bernabéu dictó entonces sentencia. «¡Fuera, fuera!» o «¡dimisión, dimisión!» fue lo más suave que se escuchó, a pesar de que la megafonía oficial del estadio se esforzaba por acallar la protesta con el himno a todo volumen.
Si por la mañana el resultado de la votación sobre las cuentas reflejaba que la mitad de los socios rechaza al actual presidente, todo indica que tras la derrota de ayer son ya mayoría los que quieren que abandone el cargo o que convoque elecciones de inmediato.
El Barça puede ser la puntilla
A la comprometida situación económica de la entidad, con una deuda que supera los 500 millones de euros, según la oposición, se suma ahora un errático rumbo deportivo que sitúa ya al Real Madrid a nueve puntos del Barcelona y con el temor a ser humillado la próxima jornada en su visita al Nou Camp.
En el club todos parecen conscientes de que la caída de Calderón está próxima. Si la desbandada comenzó en la propia directiva, de la que ya han dimitido cuatro miembros, ahora le toca a la sección deportiva. Primero fue Míchel, responsable de la cantera, el que abandonó el barco con duras críticas al presidente. Y ahora, el propio Schuster parece pedir a gritos su destitución. Además de su escandalosa y provocadora frase de que «no es posible» ganar la próxima jornada al Barcelona, el técnico sumó la afirmación de que es necesaria «una nueva mano». «Un golpe de efecto sería importante», añadió. No se sabe si ese golpe al que se refiere el entrenador puede ser su propia marcha o la dimisión de Calderón.