El Madrid y el Espanyol igualan en una locura de partido

Red. digital

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En un partido de ida y vuelta, el equipo blanco no pudo remontar los goles de Tamudo y Luis García.

06 oct 2008 . Actualizado a las 01:05 h.

El Real Madrid se ha visto sorprendido por un Espanyol valiente y preciso, que se adelantó por dos veces en el marcador y que intercambió golpes con el equipo blanco hasta firmar las tablas. Los de Schuster nunca fueron por delante en el marcador, y cuando arrinconaron al Espanyol en su área, presa del cansancio, no supo concretar en gol su acoso.

Los tantos de Tamudo, de penalti, y de Luis García fueron neutralizados por sendos goles de Raúl. Después de seis victorias consecutivas, el Madrid tropezó. Los de Schuster volvieron a jugar con fuego -nada que ver su fútbol ramplón con el festival del Barça aunque en la tabla estén empatados- y esta vez se dejaron dos puntos que no fueron tres gracias a Raúl.

El largo viaje de ida y vuelta a San Petersburgo pasó factura a los madrileños, que salieron adormilados y dejaron hacer a un Espanyol que tocó a su antojo en el primer tiempo, se adelantó dos veces, jugó bien pero nunca se creyó de verdad la posibilidad de hacerle un descosido al campeón. O al menos esa es la sensación que dejó en un escenario que le acompleja. Cuando se le tiene contra las cuerdas, al Madrid hay que noquearlo. Si no, siempre tienes el riesgo de que remonte el vuelo. Y más si Raúl tiene hambre después de no haber comido en Rusia.

El Espanyol dominaba como si tal cosa la situación ante un auditorio mudo, pero convencido de que, tarde o temprano, su equipo reaccionaría y vencería. Tamudo supo moverse entre una zaga desajustada. Fue a la compra, guisó y se comió el 1-0. Arrancó en posición correcta, ya que Ramos se quedó enganchado, y esperó a que el veterano Heinze le hiciera un penalti de niño. Y no falló.

En cuanto se vio en peligro, el Madrid sacó sus garras. Y en un tris, empató. Ramos vio el desmarque de Raúl, le metió un balón de oro y el capitán cabeceó. Vuelta a empezar y el balón para los pericos, que jugaban con él sin verse acosados por blanco alguno. Moisés, Román y De la Peña ganaban el centro del campo. Pero apenas se pisaban las áreas, hasta que llegó otro despiste defensivo, un centro chut y la pierna de Luis García en boca de gol.

Durante un ratillo, el Espanyol se gustó, pero le faltó pegar. De nuevo Luis García pudo marcar pero su golpe franco lo devolvió el poste. Por lo que se veía, el descanso podía ser la mejor noticia para el Madrid. Pero este equipo es distinto al resto, resurge cuando menos se espera y de la nada te machaca. Pérez Burrull decidió descontar dos minutos, suficiente para que Raúl volviera. Un rechace, un control con la izquierda y un golpeo sutil con la derecha. Todo rapidísimo.

El Madrid creció en la reanudación. Aumentó el ritmo y, ya con Robben, fue a buscar al Espanyol, que no dudó en aprovechar los espacios y contragolpear mientras le acompañó el físico. El choque se hizo más vistoso. Había más peligro, más velocidad. Aparecía ya Van Nistelrooy. Alerta máxima. Tras dos meses de lesión, Sneijder salió al rescate en lugar de De la Red, muy gris esta vez. Una grata noticia para el Madrid, preocupado cuando Robben tuvo que irse por un problema muscular, el enésimo en su carrera entre algodones. Y murió el partido. Esta vez, el Madrid no culminó la remontada. La excepción que confirma la regla.

Real Madrid: Casillas, Sergio Ramos, Pepe, Cannavaro, Heinze, Diarra, De la Red (Sneijder, min. 65), Van der Vaart (Robben, min.46, Drenthe, min. 69), Higuaín, Raúl y Van Nistelrooy.

Espanyol: Kameni, Sergio Sánchez, Jarque, Pareja (Lacruz, min.46), Beránger, Moisés, Román (Ángel, min. 61), De la Peña (Coro, min. 74), Nené, Luis García y Tamudo.

Árbitro: Pérez Burrull (Col. Cántabro). Amonestó a Pepe, Sergio Ramos, De la Peña y Diarra.

Goles: 0-1, min. 20: Tamudo, de penalti. 1-1, min. 24: Raúl, de cabeza. 1-2, min. 31: Luis García, en boca de gol. 2-2, min. 45: Raúl, tras revolverse en un palmo.