Los tambores del heroísmo resonaron ayer en el Pabellón Príncipes de Asturias. El Azkar se visitó de gala y destrozó al Pinto antes de tomarse un respiro competitivo de mes y medio. Los lucenses se sobrepusieron a ausencias, dolores y maleficios para desplegar un juego de vértigo. Los de Bruno García lo bordaron y no dieron opción a un rival que fue capaz de tumbar al Inter Movistar en el mismo escenario. La solidez defensiva y la gran pegada en ataque fueron las credenciales de los pronistas, que cuajaron una de las actuaciones más completas que se les recuerda lejos del fortín del Pabellón Municipal.
El Azkar protagonizó una puesta en escena electrizante. Los de O Ceao agarraron al Pinto por la solapa y lo zarandearon a su antojo con una serenidad e intensidad que rozó la maestría. El tempranero tanto de Miguel sirvió para que los de Bruno García ganasen confianza e impusiesen su estilo ante un rival desarbolado, hundido por el inesperado mazazo. Sin intención de gastar la energía en esfuerzos gratuitos, los azulones aguardaban las embestidas contrarias en su media cancha para desplegar una velocidad de vértigo hacia la portería de Manel cuando se presentaba la ocasión de sacar punta al contraataque.
Los locales intentaron incrementar el ritmo de partido con continuas rotaciones para purgar el potencial de los gallegos. El partido se equilibró a medida que avanzaron los minutos, pero la resistencia de los lucenses fue minando la fe de los madrileños en la remontada. Una vez más, Miguel se convirtió en el amo del choque y el Azkar, con Orol como faro luminoso desde la zaga, dispuso de claras ocasiones para ampliar la ventaja antes de alcanzar el merecido respiro del intermedio.
El Prone se disfrazó de huracán en el inicio de la segunda mitad. Los azulones incrementaron la intensidad y comenzaron a practicar el tiro al plato con la portería del Pinto. La guardia de los madrileños no pudo aguantar las continuas embestidas de los hombres de Bruno García y estos, espoleados una vez más por Orol y Miguel, abrieron brecha en el electrónico.
Último coletazo
Los locales volvieron a apelar a un ritmo frenético en los cambios de piezas para tratar de darle la vuelta al resultado. El empuje de los de Luis Fonseca les llevó a estrechar las diferencias y el encuentro se rompió. Las idas y venidas se convirtieron en continuas y el peligro alcanzaba ambas metas con idéntica nitidez.
Las fuerzas comenzaron a flaquear en el bando visitante en el último cuarto del choque y el tanto de Matamoros, a falta de siete minutos, inyectó una nueva dosis de incertidumbre en el ambiente. El Pinto ganó confianza y trató de encajonar al Azkar a la caza del empate. Pero Orol, inmenso a lo largo de la velada, asestó la estocada definitiva a los locales, remató al adversario y concedió una gran dosis de tranquilidad a los de O Ceao de cara al paréntesis liguero de este mes y medio.