La trainera cántabra de Astillero certificó ayer su retorno a la élite del remo, tras dos años casi en blanco, al conseguir su octavo título de campeón de España imponiéndose de forma aplastante a tres de las mejores tripulaciones de la Liga ACT: Urdaibai, Hondarribia y Castro.
Astillero, que ha regresado este año a la competición regular enrolándose en la Liga ARC-2 (la tercera categoría), donde cuenta las regatas por victorias, afrontaba este Campeonato de España con una motivación especial: demostrar que sigue estando entre las tripulaciones más fuertes del Cantábrico y conseguir una plaza para disputar la Bandera de la Concha, el trofeo más codiciado del año.
La trainera salió lanzada y no tardó en enseñar la popa a Urdaibai, el actual líder de la ACT, que además defendía el título de campeón de España que conquistó el año pasado en Pedreña. Los cántabros dieron la primera ciaboga con tres segundos de ventaja sobre la tripulación de Bermeo, nueve sobre Castro Urdiales y once sobre Hondarribia.
Castro partía entre los favoritos, porque remaba en casa y había sido la tripulación más rápida en la jornada de clasificación, disputada el sábado, pero ayer no pudo aguantar el ritmo de Astillero y, además, en la primera ciaboga perdió el remo de bayonar.
Solo Urdaibai podía poner en duda el triunfo de Astillero, pero los cántabros no dieron opción. Largo tras largo su ventaja engordaba, sus remeros se crecían e iban cayendo los segundos.
Al final, la trainera San José cruzó la meta con unos apabullantes 15 segundos de ventaja sobre el actual líder de la ACT, Urdaibai, más que suficientes para apuntarse su octavo Campeonato de España.
En la tanda de consolación, la lucha se centró desde el primer momento entre las dos tripulaciones gallegas, Samertolameu de Meira y Cabo da Cruz, y la cántabra de Pedreña, que pronto se distanciaron del cuarto contendiente, Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa).
Las dos traineras de Galicia cruzaron igualadas en cabeza en la primera de las tres ciabogas, con dos segundos de ventaja sobre Pedreña, pero los cántabros se recuperaron en el largo de vuelta y se colocaron en proa de regata.
A partir de entonces, Pedreña y Cabo da Cruz se alternaron en cabeza, con apenas un segundo de diferencia entre ambas, mientras Meira perdía comba e iba quedando relegada. Cabo da Cruz se adjudicó la tanda con un segundo de renta sobre Pedreña, y seis sobre Meira.