Norman reta a la historia y llega líder al cierre del Open Británico

Antonio Tomás

DEPORTES

A sus 53 años, el australiano Greg Norman está a punto de hacer trizas en el Open Británico una de las marcas míticas del golf. Jack Nicklaus ganó el Masters de Augusta de 1986 con 46 años y 86 días, y desde entonces luce como el más veterano jugador que jamás se impuso en uno de los títulos del Grand Slam. Pero la historia puede cambiar hoy en Royal Birkdale (Golf +, 12.00, y Canal +, 18.30), en la costa oeste de Inglaterra, azotada estos días por un viento infernal.

Norman llega a la última jornada como líder en solitario con 212 golpes (+2) después de una tercera vuelta de 72 impactos. Suma dos menos que el irlandés Padraig Harrington, defensor del título, y el surcoreano KJ Choi; y aventaja en siete al español Sergio García, decimoquinto y todavía con alguna mínima opción de levantar la prestigiosa Jarra de Plata.

Norman protagonizó en los años ochenta y noventa el golf mundial, en la época de Seve Ballesteros. Y fue número uno mundial durante 331 semanas, todo un récord antes de que llegase Tiger Woods, el principal ausente en el Open Británico porque se recupera de una intervención en la rodilla.

Doble ganador del Open Británico (1986 y 1993), estuvo más cerca que nadie de sumar otros muchos grandes -fue segundo en ocho ocasiones y llegó a perder cuatro desempates-. Multimillonario gracias a sus empresas (vino, ropa, diseño de campos y urbanizaciones), Norman podía haber llegado al Open a disfrutar junto a la ex tenista Chris Evert, con la que se casó hace veinte días, pero ha venido a destrozar los pronósticos y a darle vueltas a la máquina del tiempo en Royal Birkdale.

Ausente en las dos últimas ediciones del Open Británico, Norman aguantó en medio de una de las típicas galernas de la costa oeste inglesa. Al llegar al tee del uno, se ajustó la gorra más de lo habitual para afrontar el partido estelar con Choi. Ni rastro de su genuino sombrero de estilo australiano. El viento se convirtió en vendaval y el golf se transformó en una batalla enloquecedora, sin jugadores por debajo del par.

Tal era el tormento que la organización acortó varios hoyos, adelantando los tees de salida. Además, el juego fue interrumpido por el viento -las bolas se movían en el green - y el éxito radicó en fallar lo menos posible. Impertérrito, el Tiburón Blanco repitió exhibición por tercer día consecutivo. Sus 53 años son mera anécdota del paso del tiempo. Está como un chaval y llegó al hoyo 18 crecido, para embocar un último birdie a lo campeón. Evert esperaba a Greg en el hoyo 18: «Chris ha revitalizado mi vida».

La previsión del tiempo para hoy es algo más benigna que en los últimos días, lo que dará mayor espectáculo a la prueba.