Los tres administradores concursales pasan a controlar la gestión del Celta

La Voz

DEPORTES

A partir de ahora, los enviados judiciales deberán supervisar y autorizar todas las decisiones del club

08 jul 2008 . Actualizado a las 02:25 h.

El Celta entró de lleno en la mañana de ayer en el proceso concursal. Quince días después de solicitar en el Juzgado número 1 de lo Mercantil de Pontevedra la entrada en la Ley Concursal, la magistrada Aurelia Montenegro dictó el auto de admisión, al tiempo que procedía a nombrar a los tres administradores concursales (un abogado, un auditor y un representante de uno de los acreedores), aunque sus nombres no serán hechos públicos hasta que la notificación sea efectiva a todas las partes. Con el auto de admisión se inicia una cuenta atrás que tiene como único objetivo evitar la desaparición del Celta, que acumula 84 millones de euros de deuda y que pretenden reducir a 17 en cinco años.

A partir de hoy mismo el Celta dejará de ser un club de fútbol al uso. Su consejo de administración y sus altos ejecutivos seguirán gobernando la entidad, pero todas las decisiones tendrán que ser supervisadas y autorizadas por los administradores concursales, que actuarán de un modo colegiado (es decir, para tomar una decisión son necesarios dos de los tres votos). Salvo sorpresa, los emisarios judiciales aparecerán hoy en la sede de plaza de España para comenzar con su trabajo, que consistirá en una primera fase en la recopilación de información y en el envío de cartas a los acreedores para que documenten la deuda que el Celta tiene contraídos con ellos con el fin de poder redactar el informe concursal, pieza clave para buscar un plan de viabilidad. Para ello disponen de un plazo de dos meses que se puede ampliar a un tercero con permiso del juez.

Pero al mismo tiempo deben comenzar a tomar ya las primeras decisiones en materia de pagos, cobros e incluso fichajes. A buen seguro que no entrarán en la parte deportiva, pero sí en la económica. También tendrán la misión de detectar si existió algún fraude.