El Rali de Ourense transcurrió sin apenas incidentes. Pero estuvo a punto de hablarse, y mucho, de Diego Cabanela, el piloto coruñés que aspira al título en el Producción Rallye Racing. La prueba se desarrollaba en el espectacular tramo de Cañón do Sil. En una curva muy cerrada a la derecha, Cabanela tropezó con una piedra que le levantó el coche y le hizo volcar en dirección al barranco. Tras una vuelta de campana el coche volvía a su posición natural, pero con una rueda en el aire y muchos metros por debajo en caída libre. «Cuando mi copiloto salió, el coche dio otro tirón hacia abajo y pensé que me iba. Me desabroché y salí rápido», recuerda Cabanela, quien este año ya protagonizó un fuerte golpe en el Rali do Cocido, que le tuvo varias jornadas ingresado en el hospital. «Si llego a ir cinco kilómetros por hora más rápido nos vamos para abajo», asegura Diego. El helicóptero de la Guardia Civil llegó a dar aviso a la organización para que desalojaran la parte inferior del tramo, por temor a que se desplomara el Mitsubishi que pendía del precipicio. El piloto se muestra muy agradecido al público que le animó a continuar. «Unos aficionados me movieron el coche hasta la carretera, yo ya iba a abandonar y me insistieron en que siguiera, que quedaba muy poco», recuerda Diego. Una vez concluido el tramo, fue su padre quien le empujó para que concluyera la prueba. «Son dos puntos que me vienen muy bien». Ahora, toca descansar un par de meses hasta la cita de Ferrol, donde apenas hay barrancos.