David Cal inicia hoy la última fase de preparación de los Juegos. En un bucólico rincón salmantino encontró un lugar que recrea las condiciones de humedad y temperatura bajo las que competirá en Pekín. Entrenará durante seis semanas en el salto de Saucelle. Está a 140 kilómetros del océano Atlántico, una distancia idéntica a la que separa a la capital china del mar. Allí tendrá calma para centrarse en su preparación, en un núcleo aislado de un ayuntamiento de apenas 300 habitantes.
La infraestructura necesaria en el río Duero empezó a montarse ayer: las marcas en la pista, una modificación en el pantalán para practicar la técnica en una balsa... Cal estará en Saucelle hasta el 4 de julio, con la única compañía de su entrenador, Suso Morlán. Cada uno ocupará una casa, y en la tercera se instalará un gimnasio con los aparatos necesarios, incluido el ergómetro. El río se encuentra a apenas 700 metros de su lugar de concentración.
«Vamos a allí a meter la quinta marcha, a pisar a fondo en los entrenamientos para coger ritmo. Y a adaptarnos a las condiciones que habrá en China», explica Morlán. Hace semanas, barajó otras alternativas como lugar de concentración: la pista de Verducido en Pontevedra y la de Trasona en Asturias. Pero la de Saucelle, donde no se practica habitualmente piragüismo, ofrece unas condiciones meteorológicas más similares a las de Shunyi, en Pekín.
«Estoy acostumbrado al calor. En Atenas, por ejemplo, competí por la mañana, pero en Pekín lo haremos a las tres de la tarde. Allí podríamos tener problemas con las altas temperaturas, y por eso vamos allí a aclimatarnos», explica el campeón olímpico.
La zona de Salamanca ofrece una temperatura máxima media de 29,3 grados en julio y de 28,7 en agosto, frente a los 30,8 y 29,5 de Pekín, respectivamente, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología y la Organización Meteorológica Mundial. La web Windguru.cz recoge similares valores entre Saucelle y la capital china durante estos días.
Además, Saucelle, situada a 30 kilómetros de Vitigudino, el pueblo próximo con más vida, y a 70 de Salamanca, le ofrece la tranquilidad necesaria para entrenar sin distracciones ni compromisos, como le podía suceder en Galicia dada la enorme expectación que se generará a su alrededor a medida que se acerquen los Juegos.