Es el segundo corredor español que conquista la «maglia rosa», tras el doblete de Indurain en los años 90
02 jun 2008 . Actualizado a las 10:16 h.De la playa a la cima de Italia. Alberto Contador, que estaba de vacaciones con su novia Macarena en Cádiz cinco días antes del inicio del Giro, se convirtió ayer en el segundo español ganador de la prueba italiana. La invitación de última hora cursada al Astana por la organización del Giro ha proporcionado a los seguidores del ciclismo un ramillete de etapas vibrantes, de esas que solo se suelen ver en julio sobre el asfalto francés. Además, con el triunfo de Contador la prueba italiana ha dejado de ser una asunto local: desde 1996, cuando se impuso el ruso Tonkov, en la lista de ganadores solo había italianos.
En la última jornada, una contrarreloj de 28 kilómetros y medio, ocurrió lo previsto. De los aspirantes, nadie marcha mejor que el de Pinto contra el reloj, una disciplina en la que ya destacaba de adolescente. Así que, salvo que una caída o similar lo impidiese, se suponía que el líder ampliaría su ventaja sobre los italianos La Cobra Riccò y Marzio Bruseghin, segundo y tercero en la general antes de la crono final a 4 segundos y dos minutos, respectivamente. No hubo imprevistos y Alberto Contador aventajó en 1 minuto y 53 segundos a Riccò y en 54 segundos a Bruseghin. Esa última etapa se la llevó el veterano italiano Marco Pinotti, vigente campeón de Italia de contrarreloj, con un tiempo de 32 minutos y 45 segundos, por delante de su colega Tony Martin, que invirtió siete segundos más. El ganador final fue undécimo a 19 segundos de Pinotti.
Resistiendo a los italianos
Fue precisamente en una contrarreloj, la de la décima etapa, cuando empezó el madrileño a ganar el Giro. Fue segundo tras Bruseghin y metió 1 minuto y 56 segundos a Riccò y 2 minutos y 3 segundos a Di Luca, vencedor el pasado año. Demostró que estaba fino, pese a que en los 18 días anteriores del Giro apenas había podido hacer 600 kilómetros de entrenamiento. El pasado domingo, en la etapa 15, se vistió de rosa en la etapa reina con final en la Marmolada y en la última semana ha resistido los ataques en la montaña de los locales Riccò, Di Luca y Sella. La victoria del español se realza por la participación, que incluía a los ganadores de las tres grandes pruebas por etapas en el 2007: Di Luca, Menchov y el propio Contador.
Desde que Miguel Indurain logró en 1993 su segunda y última maglia rosa consecutiva, el tope español en el Giro había sido el segundo puesto: Olano en 2001 y José Enrique Gutiérrez en 2006. «Veo a Induráin vestido de todos los colores», pronosticó Echavarri cuando el ciclista navarro era solo una promesa. La profecía se cumplió en parte, pues aquel chaval acabó ganando cinco veces el Tour y dos el Giro, pero jamás se impuso en la Vuelta a España o en el Campeonato del Mundo. Indurain se anotó el primero de sus cinco Tour consecutivos cuando tenía 27 años, y el primero de sus dos Giros lo consiguió un año después. Contador se impuso en el pasado Tour con 24 años y ha ganado el Giro con 25. Al madrileño, Johan Bruyneel lo ve vestido de todos los colores. «Alberto tiene la mentalidad de un campeón y una extraordinaria confianza en sí mismo. No conocemos todavía sus límites», afirma el director del Astana.
En el horizonte de Contador no está el Tour, pues la organización de la carrera francesa se niega a incluir en su serpiente multicolor a una manzana podrida, a un equipo que manchó con sus escándalos de dopaje las ediciones de 2006 y 2007. Si se porta bien este año (o sea, si no pillan a ninguno de los suyos en ningún renuncio) el Astana volverá a Francia en el 2009.
Vetado por pecados ajenos en el Tour, el próximo gran objetivo del de Pinto será la Vuelta a España, carrera a la que dará un lustre del que no goza desde hace años. Solo un ciclista ha conseguido el doblete Giro-Vuelta en toda la historia: era italiano, se llamaba Giovanni Battaglin y lo logró en 1981, un año antes del nacimiento de Alberto Contador.