El filial del Deportivo se recarga de moral para el encuentro de pasado mañana en Écija. El mediocentro Nacho Matador, una de las posibles novedades que presente el conjunto coruñés en la vuelta de la primera eliminatoria de la promoción a Segunda División, reconoce que el partido es una oportunidad para situar al Fabril entre los más serios candidatos al ascenso. «Tito [Ramallo, el entrenador] nos ha dicho que el partido no va a ser un infierno, sino de los bonitos, con mucha gente en la grada. Creo que el de Écija es un partido para demostrar lo buenos que somos», afirma.
El futbolista asturiano, que completa su segunda temporada en A Coruña, conoce la receta para soportar la presión que sufrirán en terreno andaluz. «Será clave no encajar un gol en los veinte primeros minutos. Nos daría confianza y, además, anímicamente los presionaríamos. Está claro que encerrarnos atrás desde el principio no sería bueno. Ellos por alto van muy bien», recuerda respecto al choque disputado en la ida, donde su delantero centro, el fornido Luna, se destacó como el mejor del Écija.
Pese a que la iniciativa en el duelo correspondería a priori al Écija (obligado a remontar un 1-0 adverso), Nacho -que se apellida Matador, «es de los apellidos que marcan carácter, sobre todo de pequeño. A mí me gusta mucho. Nacho a secas hay muchos»- recuerda que el Fabril no debe renunciar al ataque. «Sabemos que ellos se defienden muy bien y que en un campo pequeño serán más peligrosos que en Riazor. Nosotros debemos aprovechar algún contragolpe y, sobre todo, meter un gol», destaca.
El centrocampista no deja de sorprenderse por la fenomenal campaña que completa su equipo, recién ascendido a Segunda B. «Yo firmaba por lograr la permanencia. Creía que íbamos a salvarnos y, por qué no, hacer un papel digno. Pero ahora sí que me lo empiezo a creer. ¡El año que viene podemos jugar en Segunda!», afirma.
En el plano individual, sin embargo, el jugador, autor del gol que dio al Dépor B su última y decisiva victoria en la Liga contra el Sanse, no atraviesa por su mejor momento. «Estoy muy contento, pero esperaba tener más oportunidades, ser una alternativa a los otros dos mediocentros. En cambio, el míster se decidió por mis compañeros y a mí me tocó aprovechar los minutos que tenía. Son cosas del fútbol y lo importante es el equipo», explica.