Alonso mira al cielo

José María Rubio

DEPORTES

El asturiano arriesgará hasta el límite en la calificación, siempre importante, pero decisiva si llueve en Montecarlo.

23 may 2008 . Actualizado a las 22:24 h.

Fernando Alonso estaba aparentemente tranquilo el viernes en el paddock de Mónaco pero sin parar de mirar de reojo al cielo. No llovió en toda la mañana, y lució el sol, con algunas nubes ancladas en los montes que rodean Mónaco y que hacen del Principado una especie de microclima. Pero la lluvia preocupa a todos.

El español llegó al circuito temprano en el barco que le lleva desde el hotel donde se aloja, en un trayecto de poco más de diez minutos y que cuesta 60 euros por viaje. El barco no es una de sus predilecciones, pero es la única forma de llegar rápido desde la zona hotelera de la parte este del Principado. Unas partidas de Play Station, reunión con los ingenieros, y visita a su amigo Paul Monaghan en la Energy Station de Red Bull, para compartir una conversación sobre la final de la Copa de Europa con su ex ingeniero británico en Renault en el 2004, acérrimo seguidor del Liverpool.

Alonso firmó autógrafos, y saludó a los numerosos aficionados españoles agolpados en la valla de los boxes monegascos, donde la lluvia, según Renault, no debiera afectar a la F1. «Nosotros no tenemos previsiones de lluvia para los entrenamientos y la carrera, pero por ahí dan casi un 90% de probabilidad de agua, especialmente en carrera», comentaba Fernando mientras almorzaba en el motor home de Renault.

La lluvia puede convertir la carrera en una lotería, y en esas condiciones variables la calificación se torna aun más importante.

«La calificación aquí siempre es crucial», confiesa Alonso, «pero en una carrera con agua lo es aún más». «La estela que se forma en estas calles puede dar una ventaja más importante para los de arriba, especialmente para el que pase la primera curva en cabeza.

Las calles no tienen mucho sitio para evacuar el agua, que se queda en suspensión mucho más que en cualquier otro circuito abierto», explicaba Alonso, que no ha corrido nunca una carrera en el Principado con el asfalto mojado.

La ruleta

El año pasado los entrenamientos libres se disputaron con agua y Alonso logró el mejor tiempo, pero la lluvia no le tranquiliza.

«Puede hacer una carrera tan loca que sea como ir al casino a jugar a la ruleta. Todos pensamos que el fallo, o la salida de pista, la sufrirá otro, pero nos puede pasar a nosotros. Incluso puedes ir bien y recibir un empujón que te eche fuera».

Asume Alonso que la 'pole' está complicada, especialmente porque salir delante es la única estrategia posible y los Ferrari y McLaren tirarán a muerte, pero saldrá a jugársela en la clasificación. «Habrá que rozar el raíl e ir al límite del accidente, pero la vuelta de calificación será lo más importante del fin de semana».

Si el jueves estuvo Casillas como invitado de Alonso en Mónaco, el sábado tiene previsto llegar Raúl, que estará acompañado además de Míchel Salgado, dos buenos aficionados a la F1. Raúl quería haberse visto con Rafa Nadal, pero el manacorí está ya en París, pendiente de Roland Garros, y sigue sin poder coincidir con Alonso en Mónaco. Tendrá que esperar al menos un año más.