Antonio Santorio Otero, presidente de la Federación Gallega de Tenis, recibió ayer la convocatoria de Pedro Muñoz, titular de la Federación Española, a una reunión que tendrá lugar el sábado en Madrid. El dirigente gallego no podrá asistir porque este próximo fin de semana tiene, por una parte, sesión de su junta directiva, y por la otra, reunión de la comisión delegada.
Los convocados son los 14 presidentes de proyecto y los 19 de las territoriales, varios de los cuales están en pleno desacuerdo con el máximo mandatario federativo y van a pedirle que dimita. No parece, sin embargo, que Muñoz esté por la labor, considerando la alta remuneración que percibe, aparte de que quiere desarrollar el proyecto que elaboró hace tres años y medio cuando accedió a la presidencia.
Pedro Muñoz mantuvo ayer una reunión en Madrid con Jaime Lissavetzky, secretario de estado para el Deporte, a la que también asistió Emilio Sánchez Vicario, capitán de Copa Davis. Aunque ambas partes expresaron su deseo de solucionar cuanto antes el conflicto, lo cierto es que por ahora todo sigue igual.
A Emilio Sánchez le preocupa muy seriamente que esta guerra pueda afectar a los jugadores durante el torneo de Roland Garros, que exige la máxima atención y mínimas distracciones.
Para los jugadores, el cese de Muñoz vendría a ser la solución al polémico asunto. En las últimas horas, Rafael Nadal ha vuelto a remarcar que con «un presidente como Pedro Muñoz, estamos perdidos». Un grupo de presidentes de Territoriales espera hacer oír su voz en la reunión del sábado, aunque se insiste en la firme intención del presidente de mantenerse a toda costa en el cargo.
Antonio Santorio, presidente de la Federación Gallega, apunta: «Me sorprende la convocatoria del sábado, porque creo que no se van a conseguir soluciones». En su caso particular, a Santorio le preocupa de momento mucho más su doble sesión de trabajo con los clubes de Galicia, que participar en la sesión que se celebrará en la capital de España, aunque confía en sus compañeros para tratar de zanjar la batalla