Un representante del Club del Mar acaba de ganar el campeonato nacional de tenis de mesa de discapacitados
08 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Alberto Seoane acaba de proclamarse campeón nacional de tenis de mesa de discapacitados. «El torneo -disputado en Huelva del 18 al 20 de abril- no fue difícil hasta la final», explica. Solo una semana después consiguió el campeonato gallego. Y además es el primer español en la clasificación internacional, en el puesto 26. Todo un campeón.
Alberto tiene una discapacidad física en sus brazos, pero esto no le impide ser uno de los mejores. «Juego desde que era pequeño, con los amigos, pero empecé a entrenarme en serio a los 14 o 15 años», comenta. A sus veinte años vive entre la Facultad de Económicas y sus entrenamientos en el Club del Mar. «Compaginar tenis y estudios no es difícil, aunque depende de cada profesor», ironiza.
El tenis de mesa de discapacitados se divide en dos clases: a pie y en silla de ruedas. Dentro de la primera, hay diez categorías según el tipo de discapacidad del jugador. Sin embargo, en esta disciplina solo se disputan tres competiciones: campeonato gallego, nacional y Copa del Rey. Por eso, la única manera de poder jugar regularmente es participar en las ligas, en las que compiten jugadores con o sin discapacidad.
Indalecio Iglesias, paralímpico en los Juegos de Barcelona y ahora entrenador en el Club del Mar, explica que «el tenis de mesa es un deporte integrador en el que todo el mundo tiene cabida, sin distinción». Añade que «en este deporte las barreras se rompen y esto beneficia a los jugadores discapacitados, que tienen la posibilidad de aumentar su nivel de juego».
Sin embargo, tanto Alberto como Indalecio aseguran que el problema principal del tenis de mesa es la cuestión económica. Los patrocinadores no se fijan en un deporte con tan poca difusión y las ayudas son escasas. Los clubes se nutren de los ayuntamientos y la Xunta, y con eso tienen que abonar los desplazamientos, las dietas de los jugadores y todo el equipamiento necesario.
A pesar de estos problemas y de ser un deporte con poca difusión en los medios, el tenis de mesa cuenta con un gran número de seguidores y jugadores. «El Club del Mar es uno de los equipos decanos de Galicia y puede presumir de tener cuatro conjuntos en competiciones oficiales», dice Indalecio. Además, cuenta con una escuela que imparte clases diarias. «Es un club puntero con unas buenas instalaciones y un nivel excelente», resalta el entrenador.
En un deporte como el tenis de mesa, un ejemplo como el de Alberto, con su esfuerzo, superación y buenos resultados, hace que tanto seguidores como jugadores tengan un motivo para seguir amando este deporte.