La directiva del club portugués Boavista, de Primera División, dimitió ayer en bloque ante la incapacidad para conseguir el dinero para pagar los salarios de sus jugadores. La situación es similar a la que vive el Levante, rival del Deportivo en el partido de Liga de hoy. El responsable de la gestión administrativa del club, Álvaro Braga, hizo pública la renuncia sin contar con el presidente del club, Joaquim Teixeira (ausente de sus funciones en los últimos días) y explicó que la decisión se debe a «principios de dignidad frente a los jugadores y a los demás empleados del departamento de fútbol». El Boavista es un club que posee equipos en diecisiete modalidades deportivas. La del fútbol profesional se quedó ayer sin dirigentes por imperativo de los responsables de la Sociedad Anónima Deportiva.
Los jugadores del Boavista ya habían amenazado hace dos semanas con acudir a la huelga y no jugar ante el Nacional, pero accedieron tras unas promesas de pago por parte de la directiva que no se cumplieron tal y como sucedió en el caso del Levante. El Boavista tiene un pasivo de unos cien millones de euros, sufre una petición de embargo por impago de uno de los plazos del fichaje de Fary al Beira Mar y dejó de abonar a su plantilla los emolumentos del mes de diciembre, marzo y abril. Además, el Ministerio de Hacienda luso también ha embargado al club los derechos deportivos de siete futbolistas y la entidad podría descender a segunda por coaccionar a varios árbitros, asunto que está siendo investigado en el marco de la operación Silbato Dorado.
El máximo dirigente de la SAD convocó a los los jugadores del equipo ajedrezado de manera urgente después del entrenamiento de ayer por la mañana para comunicarles la dimisión conjunta de la directiva. Al mismo tiempo, el presidente de la Liga de fútbol portuguesa anunció que propondrá en la próxima asamblea unas sanciones de pérdida de puntos para los clubes que no paguen a sus jugadores, además de unas medidas de seguimiento contable trimestral de la situación económica de las entidades deportivas. La página oficial de Internet del Boavista anunciaba ayer que los socios ya pueden pagar las cuotas anuales correspondientes a la próxima temporada. La competición lusa termina el próximo domingo y el club de Oporto cierra el curso contra el Sporting de Lisboa.
El club portista llegó a anunciar un acuerdo de 38 millones de euros con Sergio Silva, supuesto representante de la firma Castle Shore (homónima de otra dedicada a las comunicaciones), pero fue incapaz de confirmar la actividad empresarial del inversionista, que terminó detenido por la policía judicial por posesión de documentos falsos.
Este hecho, junto con la renuncia de la empresa consultora Lusoarenas, encargada de la explotación y rentabilización del estadio del Bessa, llevaron al dimisionario presidente del club Joaquim Teixeira a anunciar la desaparición del Boavista el 16 de abril. Teixeira heredó hace seis meses un club endeudado tras la gestión durante tres décadas de Valentim Loureiro (procesado por corrupción) y de su hijo João. Ahora, el Boavista está al borde de la desaparición.