En las últimas once jornadas el Celta ha caído en barrena y en este período el equipo vigués acumula la peor racha de resultados de toda su historia en Segunda División, categoría en la que ha militado 28 temporadas.
La caída comenzó después de la vigesimosegunda jornada, en la que los celestes ganaron en Córdoba y se situaban en la cuarta posición a solo un punto del tercer clasificado, el Sporting de Gijón. Desde entonces han transcurrido once jornadas en las que el balance es de dos victorias (al colista, Poli Ejido, y al líder, Numancia), tres empates (Elche, Sporting de Gijón y Real Sociedad) y seis derrotas (Castellón, Éibar, Las Palmas, Xerez, Albacete y Racing de Ferrol). Esta racha ha llevado a los vigueses ha bajar siete puestos en la clasificación y a alejarse definitivamente de la lucha por el ascenso, salvo milagro inesperado de que a partir de ahora empiece a ganar todos sus partidos.
Un ascenso muy barato
Y es que todos los aspirantes a jugar en Primera División, salvo el Numancia y el Málaga, se están mostrando muy irregulares. El Sporting de Gijón, La Real Sociedad, el Elche y el Castellón han tenido varios tropiezos en los últimos partidos y estarían en mitad de la tabla en una clasificación de las últimas seis jornadas. El Celta estaría solo a dos puntos con que hubiese conseguido dos victorias más.
Incluso, como anécdota vale que este fin de semana los celestes han recortado un puntos sobre el tercer puesto a pesar de su empate contra la Real Sociedad.
La categoría de bronce
Una racha tan mala como la que lleva el Celta no la atravesó ni siquiera aquel equipo que en la temporada 1979-80 había descendido al infierno de la Segunda División B, en la que permaneció un año.
La peor racha aquella nefasta temporada durante un período de once partidos fue entre las jornadas decimotercera y vigesimotercera, en las que el equipo había acumulado dos victorias, cuatro empates y cinco derrotas, es decir un punto más de los que ha sumado en sus últimos once partidos de este año.
Solo hubo otra campaña en la que el club céltico quedó en la categoría de plata por debajo del undécimo puesto que ocupa actualmente, que fue la 1990-91, en la que finalizó decimocuarta. Tampoco ese año atravesó por una serie tan mala de resultados como la actual. La peor fue entre las jornadas octava y decimoctava con un triunfo, seis igualadas y cuatro partidos perdidos.
Para encontrar esta temporada otro equipo que haya tenido una racha tan mala hay que buscar en los equipos que han estado en puestos de descenso, como el Poli Ejido o el Albacete en las primeras jornadas. Al Celta le salva que en la primera vuelta de vez en cuando iba ganando partidos, sobre todo fuera de casa, para no verse ahora en una situación comprometida.
Si se hiciese una clasificación parcial de estas once últimas jornada del campeonato, el equipo que dirige Antonio López sería colista de la categoría empatado a puntos con el Granada 74, otro equipo que solo ha sumado también ocho puntos. Como para pensar en milagros.
En Primera sí que ha habido rachas tan malas e incluso mucho peores, aunque se pueden contar con los dedos de una mano. La más horrible fue en la temporada 1985-86, con un solo punto en once encuentros.