El mexicano reconoce que las expectativas que despertó su fichaje le desbordaron, al tiempo que se declara convencido de que sus compañeros sellarán la salvación
03 abr 2008 . Actualizado a las 09:46 h.Guardado (Jalisco, 1986) cierra anticipadamente su primer año en el Deportivo con una sonrisa amarga. Tras una prometedora primera vuelta, las lesiones le impiden protagonizar en el campo los puntos decisivos de la salvación. El mexicano descansará diez días en su país y regresará a A Coruña para, afirma convencido, festejar la permanencia.
-¿Se marcha?
-Sí, el día de mañana [por hoy] me voy diez días a empezar mi recuperación allá con mi familia, con los médicos de mi ex equipo, el Atlas; ya se han puesto en contacto los médicos de aquí con los de allá, todo ha sido muy correcto, ya les han dado los planes de trabajo que tengo que seguir; más que el trabajo, que al final es lo mismo, para mí estar ahora con mi familia es muy valioso.
-¿Le ha dejado algún mensaje a sus compañeros?
-Ya les dije: «Me voy, pero cuando regrese espero que estén salvados, así que voy a venir al festejo». Cuando venga quiero que todo esté arreglado porque voy a venir con unos tequilas bien cargados y vamos a festejarlo. Ya les he dicho que el día de la salvación el que no tome el tequila que voy a traer le voy a poner unas hostias.
-¿No le da remordimiento irse en la recta final de la Liga?
-Me hubiera gustado mucho estar dentro la cancha y participar en esta recta final, donde las cosas van muy bien. Sentirte parte del equipo jugando no tiene precio y ahora es un poco difícil estar fuera. Pero sabe el equipo que estoy con ellos, también ellos me han demostrado mucho apoyo para mí, me entienden y saben que puedo estar jodido y eso es de agradecer.
-¿A quién tiene más ganas de abrazar?
-A todos: a mi padre, a mi madre, a mi sobrino, a unos colegas que tengo allá, a mis compañeros de fútbol del Atlas que los voy a ver muy seguido porque voy a hacer la rehabilitación con ellos. Voy como a regresar en el tiempo, a decir yo estaba aquí y a volverme a sentir un poco parte del Atlas. Me da mucha ilusión. Además, trabajando solo despejas mucho la mente, te sacas el agobio de acá, la presión que pueda haber. Sé que lo necesito y sé que me va a venir muy bien.
-¿Se ha sentido agobiado?
-Y más en el papel que me trajeron aquí. Me sentí presionado porque todos esperaban mucho de mí. Yo estaba siempre en el ojo del huracán, todos decían: «A ver si Guardado, a ver si Guardado, a ver si Guardado...» Y, quieras o no, para un jugador cualquiera de poca experiencia o joven como mi caso esto te presiona un poco, la verdad. Afortunadamente me siento tranquilo con lo que he dado, agradecido con la gente porque me ha acogido muy bien, he sentido el cariño de todos y voy a despejarme un poco de todo eso, estar con la familia y venir con la mente en otro canal y volveré preparado para el festejo de la permanencia.
-¿Cómo se asume pasarse un tercio de la Liga lesionado?
-Me hubiera gustado jugar, terminar una segunda vuelta bien, porque siento que en la primera vuelta no lo hice nada mal, metí cinco goles y mi meta dentro de mí era hacer diez goles en una temporada que para mí hubiera sido espectacular. Yo sentía que si seguía el ritmo, podía hacer un gran torneo y salvarse hubiera sido espectacular, pero en lo personal no me salieron los objetivos, aunque lo importante es el grupo. Ahora estoy lesionado, sí, pero me tranquiliza que me voy a recuperar con mucha calma y que el equipo está respondiendo. Al final todos somos un equipo y vamos todos a festejar la salvación.