Lafita festejó su tercer gol y se convierte en el talismán del Dépor

Pedro J. Barreiros

DEPORTES

10 mar 2008 . Actualizado a las 02:52 h.

El viento a favor que sostiene la mejoría del Deportivo en la tabla proviene de los pulmones de Ángel Lafita. Su ingenio también tiene mucho que decir. Mestalla comprobó ayer el gran momento de forma del mediapunta, que marcó frente al Valencia su tercer gol de la temporada. Todos cuando su equipo más los necesitaba.

Ni siquiera la lesión que evitó que se entrenase durante buena parte de la semana mermó el protagonismo ganado por el aragonés en el ataque deportivista. Su sociedad con Wilhelmsson puede marcar época esta campaña. Así se plasmó en el gol del empate. Xisco buscó la internada del único fichaje coruñés en el mercado de invierno y este conectó con Lafita, quien llegaba como un obús lanzado al punto de penalti, desde donde fusiló a Hildebrand.

Un tiro en el corazón del Valencia, que veía liquidada su ventaja inicial, y un cohete de alegría en el cielo de la afición de Riazor. De nuevo la pólvora había corrido a cargo del ex futbolista del Zaragoza. Si hasta su llegada a A Coruña solo había marcado un gol en Primera División, en plena remontada blanquiazul acumula tres.

Lafita se convierte, además, en el talismán deportivista. Siempre que marca, su equipo puntúa. Así sucedió frente al Espanyol y al Sevilla, cuando celebró sendos triunfos. En Valencia sumó un punto con sabor a victoria.

Su fichaje, por la ilusión y juventud con que se vistió la camiseta blanquiazul, y los goles que está marcando recuerdan al rendimiento que ofreció Arizmendi durante su temporada y media en el Dépor. El ahora jugador valencianista también dejó muestras de su clase en el arrollador inicio local, cuando participó en los dos goles de su equipo. En el primero, armó la jugada y cabeceó para que Mata remachase a la red. Y tiró de su gran zancada para poner el segundo en la cabeza de Villa.

El talento de dos triunfadores deportivistas, frente a frente.