El Jurado de Apelación ha recalificado al etíope Deresse Mekonnen en la final de 1.500 metros.
09 mar 2008 . Actualizado a las 02:39 h.El Jurado de Apelación ha recalificado al etíope Deresse Mekonnen en la final de 1.500 metros por lo que el keniano Daniel Kipchirchir Komen vuelve a ocupar el segundo puesto, Juan Carlos Higuero el tercero y Arturo Casado pierde la medalla de bronce que había ganado con la descalificación del ganador.
La reclamación de la delegación etíope en los Mundiales de Valencia ha prosperado, según la Federación Española. Los jueces habían descalificado a Mekonnen en virtud del artículo 166.3 del reglamento, por salirse de pista.
Higuero cabalgaba en la recta final de los 1.500 del Mundial sobre sus zapatillas rojigualdas El español superaba a un valiente e inteligente Arturo Casado y lograba la medalla de bronce. Un bronce que se convirtió en plata. Aunque sólo durante unos minutos. El Jurado de Apelación, tras estudiar el vídeo, determinó que no había motivo para descalificar al ganador.
Casado, que había descubierto que tras la decepcionante semifinal estaba más fundido de cabeza que de piernas, que había caído nada más cruzar la línea de meta, rendido, ahora sí exhausto, se encontraba con un bronce de regalo. La descalificación del ganador, Deresse Mekonnen, por pisar por fuera durante la carrera, permitía a los españoles subir un peldaño en el podio. Etiopía recurrió la sanción. Y prosperó. Las imágenes demostraban que había pisado fuera de la pista, pero sólo una vez y como consecuencia de un empujón. El jurado entendía que no se había beneficiado con ese apoyo.
Los dos españoles respondieron en una carrera sucia. El etíope y el keniano Daniel Kipchirchir, ganador efímero, no lograron llevar la carrera a un punto inalcanzable para Higuero y Casado. Lo intentaron. Salieron como locos. 27.88 el primer 200; 57.72 el 400. Pero empezaron a cundir los nervios, todos querían un vagón preferente en este tren. Y se ralentizó. Higuero se metió de lleno en el bosque de codos. Las tuvo tiesas con Ramzi, que después de estar desaparecido todo el invierno, sólo pudo acabar cuarto.
Casado fue más prudente, más paciente también. Se quedó en la cola, viendo cómo se repartían regalos por delante. Pero cuando iban a dar el antepenúltimo paso por meta se abrió a la calle 3 y se adelantó. El Palau Luis Puig entendió que los españoles estaban en la lucha por las medallas. Y el público rugió. Una vuelta más tarde era el turno de Higuero, que salió de la última curva con Casado a su alcance. Y lo cazó.
Después vino todo el embollo de la descalificación y la recalificación. Casado, lógicamente, subió los 29 escalones que separan la pista del 'set' de TVE dando cabezazos, lamentándose por haber acariciado la medalla y no haber sido capaz de apresarla. Pero una vez allí comenzó a escuchar unos gritos extraños: «¡Tercero, eres tercero!» Y enloqueció. Se giró hacia el público y, ante el asombro de sus seguidores, comenzó a saltar, a vocear, a reclamar la atención para comunicar que estaba en el podio. Higuero corrió a abrezarle. Unos metros más allá, en la zona mixta, les observaba, sonriente, feliz, Sergio Gallardo, el hombre que completó con ellos dos el podio del Europeo de Birmingham. Ya en el hotel, preparando la celebración, llegó la noticia. Higuero regresaba al tercer peldaño del podío. Casado se caía.