Lendoiro sigue sin dar la cara. El presidente del Deportivo repitió ayer la huida protagonizada el pasado lunes a las puertas de la sede del club y, en un momento muy importante para el futuro de la entidad, rechazó opinar acerca de la situación ante los medios de comunicación desplazados al campo del Almería.
Después de una breve aparición y una visita al vestuario del Deportivo a la conclusión del partido, Lendoiro caminó a lo largo de toda la zona mixta del estadio de los Juegos Mediterráneos hacia el autobús del equipo. Al llegar a la altura en la que se concentraban la mayoría de los enviados especiales de los medios de comunicación que cubrieron el partido, evitó hacer declaraciones, rechazó los requerimientos de los informadores y se limitó a emplazar con un sorprendente «me llamáis» cuando alardea públicamente de no disponer de teléfono móvil.
Más tarde, sí atendió a los periodistas que acudieron a la llegada del Deportivo en Alvedro, pero lo hizo sin responder a las preguntas formuladas por los informadores. Lo único que sugirió es que «no hay ninguna modificación respecto a lo que decíamos o pensábamos», de manera que hay que intuir que se refiere a la continuidad de Lotina, que pone a continuación en duda con un oscuro «Tenemos que buscar soluciones entre todos, necesitamos el tiempo necesario para tener tranquilidad».
Es la segunda vez en menos de una semana que Lendoiro huye de los medios de comunicación sin realizar declaraciones tras un hecho importante para la historia del club. El pasado lunes, mientras Miguel Ángel Lotina se reunía con Gustavo Munúa y Dudu Aouate por separado en la sede del club para resolver medidas disciplinarias con respecto a la agresión del uruguayo al israelí, el presidente abandonó las oficinas del club con la misma actitud de ayer: rechazando en silencio los requerimientos de los medios.
Tras los partidos contra el Atlético y Villarreal (en Liga) y el Espanyol (en Copa), Lendoiro apareció de forma fugaz en la zona mixta para dar la espalda a la prensa cuando las preguntas no le gustaron.