La efectividad en el remate disimuló el fracaso del trivote

Juan Villar

VIGO

20 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

López Caro no acertó con el cambio de sistema de juego que ayer implantó en Mendizorroza. Apostó por un trivote en el centro del campo con Jorge y Mario Suárez acompañando a Vitolo.

Esta transformación táctica le quitó al equipo un enorme poder ofensivo por una parte, y no le dio al equipo más seguridad defensiva, sino más bien todo lo contrario porque el Alavés supo buscar perfectamente las lagunas en la zaga céltica.

Pero lo bueno que tiene la Segunda División es que un equipo puede jugar mal, como lo está haciendo el Celta en los últimos tiempos, y seguir metido en la lucha por el ascenso. El equipo vigués tuvo ayer casi la máxima efectividad en el remate, con tres disparos dentro de los cuatro claros que tuvo en todo el partido.

Recital de errores

Como ha reiterado López Caro en varias ocasiones, los partidos se deciden muchas veces del lado del que controle mejor los detalles, sobre todo en esta categoría en la que prima más la fuerza y el orden que la calidad.

En el partido de ayer los dos equipos fallaron en los detalles, al menos defensivos. Las dos defensas fueron un desastre y el que mejor lo supo aprovechar acabó llevándose el gato al agua. Los dos goles del Alavés fueron el reflejo de los problemas que tuvo el Celta atrás durante todo el partido. Se les atragantó el juego directo del Alavés y especialmente los saques de banda, de cuya teoría hablaba Benito Floro en sus tiempos de entrenador del Real Madrid. Así llegó el segundo.

Pero el Celta supo aprovechar también sendos despejes defectuosos dentro del área del Alavés y al final sumó tres puntos que es lo que cuenta y de lo que al final se acordará todo el mundo.

Perera, una isla

Pero los tres puntos no deben ser óbice para dejar de analizar en qué falló ayer el equipo de López Caro. La elección del trivote dejó a Perera como una isla en la punta de ataque, ya que Núñez y Diego Costa estaban muy abiertos a las bandas, donde además no desbordaban.

La posesión de la pelota perteneció al Alavés, que bombeó balones al área de Esteban una y otra vez.

Con Jorge Larena más pendiente de mantener la posición que de irse arriba en busca de un pase definitivo, Perera estaba totalmente desasistido. La defensa del Alavés lo tenía fácil y aún así el Celta les hizo tres goles.

La mejoría llegó con la entrada de Canobbio en el campo, al situarse más cerca de Perera.