Los lucenses se repusieron de la expulsión de Marcelo y de los dos goles iniciales del equipo local
20 ene 2008 . Actualizado a las 02:17 h.Antes de su comienzo, el partido prometía y al final las expectativas se cumplieron. El Azkar visitaba al Benicarló. El encuentro emparejaba a dos equipos con un nivel similar según la clasificación. Al final, esto lo certificó el resultado. El empate a dos deja más satisfecho a los lucenses, que se sobrepusieron a los tempraneros goles de los castellonenses. La contienda tuvo de todo: goles, buen fútbol, y hasta tensiones extradeportivas.
Los locales no tardaron en golpear. En el arranque, Teté aprovechaba el primer disparo para hacer el tanto inaugural. No se llevaba ni un minuto y los fantasmas planeaban sobre el Azkar. A un equipo todavía tocado por el primer golpe su rival no tardaba en endosarle el segundo gol, obra de Deives tras un saque de esquina. La papeleta pintaba mal paro los visitantes, que se veían obligados a luchar contracorriente los siguientes 35 minutos de encuentro.
Polémica
A partir de aquí, el partido se tranquilizó. Y aunque el Benicarló dominaba, no lograba ampliar la distancia. Con el paso de los minutos, el Azkar intentaba reponerse. Entre tanto, surgió la polémica. Marcelo fue expulsado mientras estaba en el banquillo. Una gresca con los aficionados suponía la exclusión del hispanobrasileño, que incluso se dio una vuelta por la grada al rescate de su niño y entre los que minutos antes habían propiciado su roja a base de insultos. La afición de Benicarló acababa de marcar el tercero, un gol que no subía al marcador.
Los pronistas, enrabietados por el incidente, se encomendaban a la casta de su capitán, Riquer, que a falta de cuatro minutos culminó una contra para rebajar distancias. Con el dos a uno se llegó al descanso.
En la reanudación, los dos equipos perseguían el gol. Los de Castellón para asentar su ventaja y los visitantes para buscar la remontada. Pasaban los minutos y nadie lograba su objetivo: la pelota no entraba. Tras un período de lucha sin cuartel, el equipo de Bruno García echó el resto. Riquer entró para jugar con cinco futbolistas de pista y, en ese momento su equipo vio cumplidas sus expectativas. Fue a Adri el que puso el 2-2 definitivo. Un reparto de puntos que les sirve a los lucenses para seguir por encima de los levantinos en la clasificación.