Desde la primera carrera del Mundial, el español recibió un trato desfavorable con respecto a Hamilton. Y pese a todo, el domingo puede ser de nuevo campeón
15 oct 2007 . Actualizado a las 13:13 h.Pocas carreras del 2007 están libres de sospecha de algún episodio de McLaren contra el piloto asturiano. Además del ostracismo en la escudería de Woking, el español ha sufrido problemas mecánicos, intentos de sabotaje, parcialidad en favor de su compañero Hamilton y un trato muy diferente al que merece un bicampeón.
Estrategia en Australia
Alonso quedó por delante de su compañero, pese a que él fue el primero en ingresar en boxes, lo que le dio una teórica ventaja al británico, que éste no supo aprovechar.
García Abad se va del box
Nadie puso objeciones al triunfo de Alonso en Sepang, donde el español conquistó su primer triunfo con McLaren. Todo fueron sonrisas y abrazos con Ron Dennis, pero el día anterior comenzaba a gestarse la desigualdad de trato. Luis García Abad, representante de Fernando Alonso, y varios compañeros optaron por abandonar el box de McLaren durante la calificación al ver cómo los miembros de la escudería jaleaban a Hamilton y se mostraban pasivos con los resultados del español.
Con nocturnidad
Ocurrió en Bahréin. En la noche del sábado un plafón se desprendió en el box de McLaren y dañó el coche de Alonso. En la parte final de la carrera, quizá acusando el incidente, el «1» de la parrilla no lograba mantener el ritmo y concluía quinto.
Quejas en Mónaco
Todo transcurrió a pedir de boca para los McLaren hasta que Hamilton abrió la boca azuzado por la prensa británica. Alonso había ganado y en las últimas vueltas la escudería pidió a ambos reducir revoluciones. Se interpretó que había orden a Lewis de no intentar adelantar a Alonso (en el circuito más angosto del Mundial). «El equipo favoreció a Alonso, yo llevo el número 2 en mi monoplaza», dijo Hamilton. La FIA abrió una investigación buscando un pacto desde el box que no pudo demostrar. Empieza la presión mediática sobre Alonso. Además, en esa misma carrera Lewis no es sancionado por pisar la línea continua en la salida de boxes.
Canadá, para olvidar
Sorprendentemente, los reglajes de Alonso en Montreal no funcionaron mientras los de Lewis Hamilton, que debutaba en la pista canadiense, iban a la perfección.
Indianápolis
Otra vez la estrategia fue favorable al actual líder. Por el paddock se ha extendido la versión de que en el Gran Premio de Estados Unidos Alonso recibió la orden de no adelantar a su compañero, decisión que prefirió desoír. Pero cuando atacó la larga recta Lewis respondió con un volantazo para cerrarle contra el muro.
Humo en Francia
Discurría la Q3 en Magny-Cours en la que Fernando Alonso corría para hacer olvidar el mal periplo americano. Pero el equipo le llamó al box cuando presenció un extraño humo blanco saliendo del vehículo del español. Los mecánicos necesitaban más tiempo que el de la crono para evaluar la avería y Fernando quedó relegado a la décima posición en la parrilla. La estrechez de Magny-Cours sólo le permite ser séptimo. Hamilton, sin imprevistos, concluye tercero en el Gran Premio de Francia.
Inglaterra, sin sospecha
Todos esperaban un triunfo del inglés, pero Alonso acabó segundo por delante de Hamilton. Por primera vez no hubo nada reseñable contra el español.
La grúa, al rescate de Lewis
Sucedió en Alemania. Mientras Alonso adelantaba a Massa para ganar bajo la lluvia de Nürburgring, Hamilton se salía en varias ocasiones, una de ellas clavado en la gravilla. Una grúa le aupó pese a no haber sido el primero en salirse. La justificación era que el inglés había mantenido el motor encendido. Pero el reglamento de la FIA también explica que en esos casos los pilotos «deben apagar los motores y salir del monoplaza».
Hungría
En la calificación de Hungría todos pusieron las cartas sobre la mesa. Hamilton impidió que Alonso le rebasase en la Q3 aunque a él le correspondía la vuelta extra. Alonso la recuperó al pararse más de lo estimado en el box y paralizar durante varios eternos segundos al inglés. El español protestó por la colocación de ruedas usadas pero, pese a todo, marcó el mejor crono en la última vuelta mientras Hamilton se encontraba ya sin tiempo. Además de desobedecer las órdenes de equipo, Lewis se encaró por la radio con Ron Dennis. «No me vueltas a hacer esto en tu puta vida», le dijo a su jefe. La FIA volvió a intervenir y decidió, pese a tratarse de un problema doméstico en McLaren, que Alonso debía retrasarse cinco posiciones en la salida (medida que no recoge ninguna página de su reglamento). Ganó Hamilton. El equipo inglés no sumó puntos en el Mundial de Constructores. Sin represalias para Lewis.
Ruedas cruzadas en Monza
Después de que el Gran Premio de Turquía se celebrase sin incidentes (Alonso tercero, Hamilton quinto) en Monza el español salió desde la primera posición. A su lado, el inglés colocó su monoplaza muy cruzado, posteriormente realizó bruscos cambios de trayectoria pero nunca fue amonestado.
Presunto sabotaje
En Bélgica los mecánicos descubren que faltaba una tapa del aceite del motor en el coche de Alonso. Salir en esas condiciones hubiese supuesto la rotura del propulsor y la consiguiente sanción de diez puestos en la parrilla. Por contra, nada extraño en el monoplaza número 2.
Hamilton, intocable en Fuji
Con problemas en los neumáticos, Alonso se quedó de nuevo sin la pole en favor de Hamilton. Con la lluvia, el español recibió el impacto de otro monoplaza que le destrozó el chasis, pero nadie le comunicó por radio el aspecto externo de su coche. Abandonó tras estrellarse contra un muro. Mientras, Hamilton ganaba tras realizar maniobras ilegales a la altura del coche de seguridad, provocando un accidente a sus espaldas. Fue investigado por la FIA pero tampoco recibió la sanción pertinente.
Mala presión en Shanghái
Alonso califica con siete décimas de diferencia con respecto a Hamilton, pole position en el Gran Premio de China. El español no tarda en quejarse de la presión de las ruedas y la FIA descubre que dos de los diez juegos de neumáticos del asturiano tienen una presión irregular, y uno de esos juegos es el utilizado en la Q3. Alonso acaba segundo y Hamilton se queda clavado en la grava. Sólo un mecánico de McLaren acude al podio a festejarlo. Posteriormente, Ron Dennis revela a la prensa británica que ese día «peleábamos contra Alonso».