El sevillista Poulsen es el eje del centro del campo de un conjunto al que le cuesta llevar la iniciativa

D. Roldán

DEPORTES

13 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El seleccionador danés, Morten Olsen, sabe que sus jugadores son contrarios al esquema futbolístico de sus vecinos norteños, pero está empeñado en no dar tantas facilidades al contrario, sin restar eficacia atacante a sus hombres. Divide a sus hombres en dos bloques bien distintos. Seis defienden y cinco atacan. La gran novedad de los diablos rojos puede ser Christiansen, portero del Copenhague. Sorensen, hasta ahora intocable, está sufriendo su particular infierno en el Aston Villa. No juega ni va a las convocatorias.

La defensa está formada por el núcleo duro del Copenhague (Jensen en la izquierda y Gravgaard en el centro), acompañados por Helveg y Laursen. Jugadores fuertes, muy técnicos y que no se suelen complicar la vida.

El sevillista Poulsen es el nexo de unión entre las dos facciones. Después de tres partidos de sanción, vuelve con su selección. Se convierte en el quinto defensa cuando la situación lo requiere y es el primero en sacar la pelota. A pesar de tener futbolistas que distribuyen bien el balón, a Dinamarca le cuesta llevar el peso. Lo demostró contra Irlanda del Norte, a la que fue incapaz de ganar en Copenhague.

Por delante, Tomasson comanda a los cuatro hombres encargados de hacer gol. Por detrás del delantero del Villarreal, Kenneth Pérez. Las bandas están ocupadas por Gronkjaer (que ha vuelto a su país) y Rommedahl, ahora en el Ajax.