«Los músicos se aburguesan demasiado rápido en España»

Serxio González Souto
SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA / LA VOZ

A CORUÑA

La cantautora actúa esta madrugada en El Náutico de San Vicente, el irrepetible escenario de O Grove.

24 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Difícil etiquetar a Christina Rosenvinge (Madrid, 1964) tras nueve discos propios y una etapa anterior, ya lejana en el tiempo, junto a Álex de la Nuez. Pop de autor o cantautora, «sin esa constelación que rodeaba al término en los años setenta», matiza, son quizás las aproximaciones más atinadas. Esta madrugada, a partir de la una, actúa en El Náutico de San Vicente, el irrepetible escenario de O Grove, con Raúl Refree y Aurora Aroca: «Una especie de trío acústico -explica Christina- basado sobre todo en el último trabajo, La joven Dolores».

-¿Qué tal se vive bajo el agua [«Mi vida bajo el agua» es uno de los temas del disco]?

-Muy bien. Es una fábula sobre el origen de las sirenas. Son criaturas muy tentadoras para mí porque se supone que incitan a los hombres a ahogarse con sus bellas voces.

-Sostiene la leyenda que de la unión de una sirena y un hombre, en la ría de Arousa, nació el apellido Mariño.

-Ah, no lo sabía. También una obra de Chéjov habla del matrimonio entre un hombre y una mujer marina.

-Muchos discos, muchos cambios. ¿En qué momento se encuentra su carrera?

-Estoy viviendo una especie de etapa dorada. Los discos tienen buenas críticas y los conciertos se llenan casi siempre. Tampoco tengo ese rollo nostálgico; en los tiempos de vacas gordas yo estaba a otra cosa. Estoy muy a gusto con lo que tengo, la verdad.

-Malos tiempos para la industria musical, en todo caso.

-Muy revueltos. Pero lo que nosotros hacemos siempre va a subsistir, sobre todo cuando te puedes defender solo con una guitarra. Internet es una revolución que la industria no ha digerido a tiempo. Llega el momento de ponerse de acuerdo y espero que de todo esto salga una industria musical más justa para todos.

-¿También con la SGAE?

-Creo que hace un trabajo importante. Pero hay que replanteárselo desde la base porque no puede tener entre sus objetivos la especulación.

-A veces no es fácil digerir un éxito comercial muy precoz. ¿La han condicionado los 80?

-Álex y Cristina me parecía pop muy respetable. No tenía nada de artificioso, porque nos sentábamos los dos y escribíamos las canciones. Pero las producciones ochenteras sonaban así y la compañía nos explotó al máximo. En eso hicieron más daño que beneficio. Hago chas y aparezco a tu lado es una canción que la gente todavía recuerda. Y creo que es porque era una canción digna y bien hecha. Tampoco creo que esa industria masiva fuese mi sitio natural. Lo que sí es cierto es que un hit muy grande al principio condiciona lo que la gente piensa de ti.

-Y se fue usted a EE.?UU.

-Allí grabé tres discos en inglés después de Los Subterráneos. Fue importante porque en España, en aquella época, me encontraba un poco desubicada, iba por libre, sin esa especie de identificación con un clan. En Nueva York conocí otra forma de plantearse la música, mucho más espontánea y libre. Encuentro que los músicos se aburguesan demasiado rápido en España. Si eliges este camino se entiende que hay cosas que no te importan demasiado. Nada de juegos jerárquicos. El Náutico y Miguel [de la Cierva, propietario del local de San Vicente] mantienen ese otro espíritu de coherencia que debería estar más extendido. No es extraño que se haya convertido en un clásico para los músicos.

-Bien en Galicia, entonces.

-Hace dos años me traje a los niños a Baroña. Hicimos acampada, chuletas y una ruta de casas rurales. Me gusta Galicia, al fin y al cabo soy del norte [padre danés, madre británica] y me identifico con este paisaje más que con el sur.

CHRISTINA ROSEnVINGE caNTAUTORA