Urbanismo deniega la licencia para el Agra de San Amaro

R. Domínguez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Da 10 días a la promotora y a la Xunta para presentar alegaciones

23 feb 2011 . Actualizado a las 12:24 h.

El Agra de San Amaro tiene difícil obtener la licencia de construcción. El área de Urbanismo acordó el 12 de enero pasado, con carácter previo a la denegación del permiso, conceder diez días a la firma solicitante, Promotora Constructora Conviga, para que formule alegaciones. Un plazo similar de audiencia se otorga a la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta, en cuyo informe del 15 de marzo del 2010 se ampara el Ayuntamiento para fundamentar su resolución.

Con esa fecha, el departamento autonómico emitió un informe preceptivo en el que instaba a que la revisión del PGOM recogiese la prohibición de levantar nuevas edificaciones e incluso la obligación de reordenar la ciudad deportiva de la Torre en los ámbitos de protección del faro romano, como consecuencia de su singular categoría como patrimonio de la humanidad y en cumplimiento a las exigencias y recomendaciones de la Unesco para impedir que se limite el campo visual de la bimilenaria construcción y se rompa la armonía del paisaje.

Competencia de Cultura

Según Urbanismo «procede la denegación de la licencia, pero no en el ejercicio de competencias urbanísticas municipales, sino por el ejercicio de las competencias prevalentes de la Consellería de Cultura», que ostenta para «la defensa del derecho social a la cultura y al interés público superior».

En la fundamentación jurídica, el Ayuntamiento apela al alcance del artículo 104 de la Louga y sus predecesoras, de efectos inmediatos, según la interpretación del municipio, y que «se aplica en todo caso, es decir, existan o no planes de ordenación o normas complementarias o subsidiarias de planeamiento», ya que, añade «son normas de inexcusable observancia, tanto en defecto de planeamiento como en el supuesto de existencia de este y contradicción con el mismo».

De esta forma, se trata de esquivar que el estudio de detalle del Agra de San Amaro, que justificaba la no afección del entorno de la Torre (entonces Bien de Interés de Cultural), fue aprobado por el pleno coruñés el 12 de febrero del 2001, remitido a la Xunta el 13 de junio de ese mismo año y, aunque posteriormente fue modificado, de nuevo obtuvo el refrendo de la administración municipal y autonómica en el 2003. El proyecto de compensación fue aprobado por la junta de gobierno local en enero del 2008, se declaró firme un año después y se inscribió en el Registro de la Propiedad el 12 de marzo del 2009, tres meses antes de que la Torre fuese declarada Patrimonio Mundial.

El caso de O Piricoto de Vigo

Pese a ello, el área de Urbanismo considera que cualquier disposición o acto administrativo, licencia o permiso en contradicción con la norma autonómica «aunque se ajuste al planeamiento vigente, sería anulable» e incluso menciona jurisprudencia al respecto aludiendo a las sentencias del edificio Colina de Castrelos, en Vigo. Conocido como O Piricoto, el bloque, de más de cien viviendas, se construyó de acuerdo al planeamiento olívico vigente en 1991, cuando se concedió la licencia, e incluso conforme al actual, pero el TSXG ordenó su derribo, confirmado por el Supremo, por afectar al entorno paisajístico del pazo de Castrelos.

La denegación de la licencia para el Agra de San Amaro sigue en una polémica reabierta hace ahora un año cuando el concejal Mario López Rico advirtió que la urbanización «podería ameazar» el título de patrimonio mundial. No sin fricciones en el seno del gobierno local, que inicialmente replicó a su socio en María Pita que no afectaba a la Torre, Urbanismo no tardó una semana en anunciar que le «daría una vuelta» al PGOM y el alcalde precisó que nada iba a poner en peligro el monumento. Vecinos, promotores y Xunta se pronunciaron a favor de impedir unas obras frente a las que el PP anunció «batalla hasta el final» y que el edil Henrique Tello llegó a decir que no se llevarían a cabo «aínda que o diga o Papa». También Unión Coruñesa se preguntó si el Ayuntamiento ocultó a la Unesco este plan.