Una vaca sobrevive siete horas metida en 50.000 litros de purín

Emiliano Mouzo ARANGA/LA VOZ.

BETANZOS

Los bomberos de Betanzos rescataron en Aranga al animal, que se cayó en una fosa de tres metros de profundidad y 20 de ancho

03 nov 2010 . Actualizado a las 11:52 h.

Una vaca de 8 años y unos 500 kilos de peso sobrevivió durante siete horas sumergida en 50.000 litros de purín. Ocurrió entre la noche del lunes y la madrugada de ayer en una explotación ganadera del lugar de Leiras, en la parroquia de Cambás, en el municipio de Aranga.

Todo ocurrió sobre las siete de la tarde del lunes. «Estaba levando o gando -cuarenta vacas- dende unha cuadra ao lugar de muxir e o animal pisou un palé que estaba enriba da tapa da fosa de purín», comentó Manuel Pérez Fernández, de 82 años, y abuelo del titular de la explotación. «A madeira cedeu e a vaca quedou coas patas de diante enriba e afundiuse dos cuartos traseiros no pozo», señaló Manuel.

El hombre se fue corriendo a buscar el pastor eléctrico para impedir que se le marchase el resto del rebaño y a solicitar ayuda. «Un veciño veu con un tractor e a vaca ao ver as luces colleu medo, moveuse e caeu pola tapa do foso -una placa de hormigón de apenas dos metros cuadrados- e afundiuse de todo», comentó Manuel Pérez. «Estiven mirando e o animal non se vía. Con moita pena dina por morta e volvín para levar o resto das vacas ás máquinas de muxir», indicó Pérez.

La tristeza de Manuel por su vaca, «un animal moi bo, que leva con nos oito anos e que chega a dar 40 litros de leite ao día», le llevó otra vez al pozo que se había tragado al animal cuando hubo terminado de ordeñar al resto del ganado. Eran las ocho de la tarde, por lo que ya había pasado una hora desde el hundimiento de la vaca, «e non vin nada, nin tan sequera moverse o purín».

Resignado, el hombre se dirigió a su casa, donde le esperaba su mujer, María Ángeles Vidal González, de 78 años. «Estábamos os dous solos porque o neto saíra a dar unha volta», comentó la mujer. Prácticamente no cenaron «porque tíñamos pena polo animal, pola morte que levara», añadió. Y cuando se iban a acostar, algo, «non sei que», llevó a Manuel de nuevo a la fosa receptora de residuos.

«Escoitei queixarse ao animal»

Eran las diez de la noche. La vaca llevaba hundida tres horas, «e cal foi a miña sorpresa que vin moverse o purín. Tratei de facer o menor ruído posible e escoitei coma un alento entrecortado, como se alguén se estivese queixando». No se lo pensó dos veces. Corrió a casa y le dijo a su mujer que llamase al servicio de emergencias 112. Desde esta unidad se movilizó a los bomberos de Betanzos, que se personaron en la zona sobre las 22.30 horas.

Los miembros del equipo de rescate del parque de Betanzos tampoco daban crédito a lo que estaba sucediendo. «El animal no se veía y solamente escuchábamos como un ruido gutural», comentaron. Analizaron la situación rápidamente. La primera decisión fue la de achicar la fosa con la ayuda de las cisternas de la explotación y de los vecinos del lugar.

El objetivo era facilitar la respiración al animal. A los pocos minutos del inicio del desagüe observaron a la vaca. «O animal foi listo porque levantou o fociño cara arriba e alentaba no escaso espazo que quedaba entre o purín e a parede da fosa», dijo Manuel Pérez. Este trabajo que permitió vaciar el purín, unos 50.000 litros de residuos, se extendió por un período de unas dos horas.

Izada a la superficie

Sobre la medianoche del martes los bomberos de Betanzos descendieron al pozo equipados con sistemas de respiración autónomos. Le colocaron a la vaca unos arneses especiales por el cuello y por la panza. Y con extremo cuidado y con la ayuda de un tractor fueron izando al animal. Y sobre las dos de la madrugada el animal estaba en la superficie. Y como único daño una pequeña herida en una de las patas traseras.

«Os bombeiros fixeron un bo traballo», agradeció Manuel. «Aínda non me explico como lograron sacala pola tapa do pozo, por un lugar tan estreito. Teño moito que agradecerlles non polo valor da vaca, senón por evitar que sufrira», subrayo.