La ejecución de proyectos para mejorar la conexión viaria necesita una inversión adicional de 250 millones.
29 jul 2010 . Actualizado a las 11:48 h.El alcalde coruñés, Javier Losada, aseguró ayer que el accidente que se produjo en la AP-9 y que provocó las retenciones en los accesos a la ciudad el pasado martes es la demostración de que A Coruña necesita nuevos accesos. «Somos muy dependientes de las entradas por Alfonso Molina y las Jubias, pero cuando esté operativa la tercera ronda, tanto el tramo estatal como el autonómico, las circunstancias serán distintas», aseguró.
El alcalde comentó que la puesta en servicio de la tercera ronda, cuyas obras tendrán que estar finalizadas en el 2012, permitirá aliviar el índice de tráfico que en este momento soporta Alfonso Molina y el puente de A Pasaxe. Destacó, en este sentido, el trabajo que realizan el Ministerio de Fomento y la Xunta para que en el plazo de dos años la ciudad tenga nuevas conexiones de entrada y salida: «Pasaremos de tener dos a cuatro, y la capacidad de disponer de una red en malla para que en esta década la ciudad se beneficie de un cambio significativo con respecto a sus accesos».
Javier Losada añadió que el «desgraciado accidente» que se produjo el pasado martes justifica «el esfuerzo y el trabajo que he hecho el Ministerio de Fomento para que la autovía de Lonzas y la conexión de la autovía de Lonzas con la tercera ronda y con la A-6 mantengan los plazos sobre su operatividad». Añadió sobre los trámites que realizó en relación a la tercera ronda que «cuando pido las cosas como alcalde no lo hago caprichosamente, sino muy bien establecidas entorno a las necesidades».
250 millones más
De todas formas, la puesta en servicio de la tercera ronda no será la única forma de descongestionar la salida de la ciudad hacia la N-VI. El «antes y después» al que hacía referencia el regidor coruñés también incluyen proyectos como la vía Ártabra, la ampliación de Alfonso Molina, la conexión entre la AP-9 y el aeropuerto de Alvedro, así como el segundo puente sobre la ría de O Burgo, propuestas que en la mayor parte de los casos siguen siendo asignaturas pendientes para la comarca coruñesa. De hecho, la concreción de todas estas infraestructuras necesitarían un aporte económico adicional a lo ya invertido de más de 250 millones de euros.
De hecho, de los 140 millones que costaría la vía Ártabra, hasta ahora solo se han presupuestado e invertido 70 millones de sus 12 kilómetros. Las obras en el tramo de conexión a Lorbé se podría desbloquear este verano, con la firma de un convenio entre Portos de Galicia y la Consellería de Medio Ambiente para que las obras (con 3 millones de euros de presupuesto) puedan iniciarse después del verano. De todas formas, quedaría todavía por concretar uno de los tramos más importantes de la carretera, el que pasa por el municipio de Cambre, y para el que no hay consensuado ni proyecto ni presupuesto.
Por otro lado, en la tercera ronda todavía faltan por ejecutarse 120 millones de euros y los 4,7 millones de euros que el Ministerio de Fomento invertiría para el desdoblamiento de Alfonso Molina sigue pendientes de la redacción de un estudio. También está en estudio la conexión de la AP-9 con Alvedro, aunque la Xunta ya anunció que la partida para esta obra es de 2,5 millones. El segundo puente sobre la ría, necesitaría una inversión mínima de 50 millones de euros.