El alcalde de Oleiros alerta del hundimiento de 15 centímetros de la Casa del Mar mientras algunos usuarios niegan tal posibilidad «porque ten 20 piares ben fortes»
13 jul 2010 . Actualizado a las 13:21 h.Alcalde y vecinos no se ponen de acuerdo sobre la causa de unas grietas que asoman en la Casa del Mar de Mera, un recinto envuelto en polémicas por el pulso entre Ángel García Seoane y los miembros de la cofradía de marineros, que gozan de un local. Ayer el regidor aseguró que el inmueble «estase a afundir uns 15 centímetros nos derradeiros tres meses». Añadió que las causas «están directamente relacionadas co tipo de terreo sobre o que se asenta este edificio, xa que o subsolo é arcilloso e ten serias filtracións de auga pola proximidade da lagoa de Mera». «Posiblemente caia a escaleira pola parte de atrás, ten un risco tremendo, ou se actúa de inmediato ou pode haber unha desgraza», apostilló el alcalde de Oleiros.
Pero los usuarios que acuden casi diariamente al club del pensionista en la planta superior niegan la mayor. «Eu vin facer este edificio -espeta Juan Otero, tesorero de la asociación-, e é imposible que isto afunda, ten vinte piares moi fortes de máis de quince metros». Entonces, ¿de dónde salen las marcas de pared desnuda de recebo junto a los cimientos? «Son los chavales», responde Manuel Álvarez, vicepresidente de la asociación. «Andan a golpes con la pelota y minan la pared», añade. Manuel y Juan muestran la escalera exterior, cuya reforma hace unos años provocó el comienzo de la inclinación. «A escaleira saía cara a beirarrúa, quitáronlle a base, unha columna contra o parque, e aí empezou a ceder», relata Juan.
En el lado contrario, la acera de ladrillo rojo se eleva como si tuviera debajo una raíz de sauce, elevando varios centímetros un banco de madera. La tesis municipal es el consabido hundimiento sobre un terreno que en su día fue braña, pero para estos veteranos hablan de unas tuberías que en su día sustituyeron por una bomba de desagüe. «Cuando llueve esto huele a alcantarilla, a saber la humedad que habrá ahí debajo», dice Manuel señalando el montículo que eleva el banco. De nuevo niegan la tesis del hundimiento. «Vinte piares moi fortes», repiten.
Pasan luego al interior. En la planta baja conviven la cofradía y el consultorio médico. Arriba, una cafetería abandonada, el club del pensionista y algún despacho. En la Casa del Mar de Mera las grietas en la paredes se reproducen en las relaciones de la cofradía con el Concello de Oleiros. «Nesta sala está a de servizos sociais, quería quedarse no lugar da confraría, pero os mariñeiros lle amosaron as escrituras e tivo que marchar».