La reforma del voto emigrante dormita en el sótano del Congreso

A CORUÑA

El debate, considerado urgente en vísperas electorales, se encuentra paralizado

30 nov 2009 . Actualizado a las 12:12 h.

Resulta sorprendente la facilidad con la que debates políticos que en época preelectoral parecen trascendentales e inaplazables quedan después de los comicios arrumbados en los sótanos del Parlamento. Es el caso, por ejemplo, de la reforma del sistema de voto de la emigración. El procedimiento con el que los residentes ausentes españoles emiten su sufragio, el traslado a España de esos votos y su posterior escrutinio es impropio de una democracia avanzada. Todos los partidos saben que ese voto está sistemáticamente manipulado. Pero el ardor con el que reclaman su limpieza varía en función del calendario electoral.

Aunque el problema afecta a toda España, en Galicia se trata de un asunto tan grave que permite cuestionar la propia legitimidad de las elecciones autonómicas y locales. En los últimos comicios autonómicos el censo de votantes gallegos en el exterior ascendía a 335.357 personas. Esas cifras indican que casi un 13% de los votos en esas elecciones se contabilizaron sin las mínimas garantías democráticas.

Un año antes de aquellas elecciones, los tres partidos gallegos con representación parlamentaria alcanzaron un acuerdo para reclamar de forma conjunta la reforma de ley electoral y la instauración del voto en urna en el exterior. El objetivo era que ya en las autonómicas del 2009 el sufragio de la emigración se equiparara al del resto de los ciudadanos. Pero lejos de conseguirse, todo indica que en las elecciones del 2013 los gallegos en el exterior seguirán votando con un sistema que nos sitúa por detrás de países como Ecuador o Perú, cuyos emigrantes votan en urna.

El asunto parecía encauzado cuando la reforma se planteó por fin en el Congreso. Pero los hechos demuestran que hay partidos que no tienen la intención de limpiar ese voto y otros que no lo consideran un tema prioritario. Prueba de ello es que el Parlamento escogió la vía más complicada para sacar adelante la propuesta: su inclusión en una imposible reforma global de la ley electoral y su debate en una subcomisión parlamentaria. La receta perfecta para congelar cualquier iniciativa.

En las primeras reuniones de esa subcomisión, el PSOE impidió que el nuevo sistema para el voto emigrante se debatiera de forma urgente y al margen del resto de las reformas. El PP y el BNG formularon tímidas protestas. Y eso fue todo. Un año después, esa subcomisión languidece y la depuración del voto de los residentes ausentes se pudre en el Congreso sin que a nadie le importe demasiado.

La propia portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, reconocía hace poco a La Voz de Galicia la parálisis de los trabajos. Los populares reclaman periódicamente la instauración del voto en urna con estériles proclamas públicas. Pero tampoco van al corazón del asunto.

La cuestión es ya de por sí difícil, pero los partidos se encargan de complicarla aún más, hasta el punto de que ni entre compañeros de filas se ponen de acuerdo. Mientras Alberto Núñez Feijoo se muestra partidario de establecer límites en el derecho al voto de los gallegos en el exterior que nunca han residido en España, Sáenz de Santamaría descarta cualquier medida en ese sentido. Ni siquiera lo más sencillo, el voto en urna, va a salir adelante. El Gobierno asegura que es algo técnicamente muy complejo que requiere un largo estudio. La solución es fácil. Que el Parlamento envíe una comisión a Ecuador y pregunte allí cómo se hace.