«Ahora nos conviene reactivar el hermanamiento de la Torre con la Estatua de la Libertad», afirmó ayer Segundo Pardo-Ciórraga, presidente del Instituto de Estudios Torre de Hércules (IETH), promotor de la candidatura del faro a Patrimonio Mundial. Este colectivo mantiene intensos contactos con las autoridades que gestionan el parque del símbolo de Nueva York. Es más, ha conseguido el «sí» extraoficial al hermanamiento. Pero esta acción se frenó por diversas causas.
Tras la elección por parte de España de la candidatura de la Torre, se abre un nuevo escenario: «El alcalde tiene que tomar las riendas, pues se trata ya de un tema institucional. Nosotros podemos ayudar, pero siempre un paso por detrás». Además del gobierno local y de la Xunta, se tienen que involucrar los ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores, dice. «La próxima semana yo mismo llamaré a Exteriores», avanza Pardo-Ciórraga.
En el primer trimestre del 2002, el instituto empezó a trabajar para organizar un acto «que permita subrayar el simbolismo del faro romano como punto de llegada al Viejo Continente y de la estatua como símbolo de la entrada en el Nuevo Mundo», explicó entonces a La Voz Vázquez Iglesias, fallecido presidente fundador del IETH.
El «sí» de los americanos
La elaboración de un amplio dosier en el que se detallaban los lazos entre ambos monumentos fue el primer paso. Un sadense que reside en Nueva York, Manuel Sánchez, fue el encargado de entregar esa documentación a los responsables del organismo federal que gestiona el parque de la Estatua de la Libertad. Sánchez se entrevistó con Frank Mills, el superintendente de la estatua. ««Estamos decididos a conceder la hermandad», fue la respuesta de Mills.
Aquello ocurrió en septiembre del 2005. Dado el interés de los norteamericanos, el pleno municipal decidió por unanimidad en noviembre del 2005 iniciar los contactos a nivel político con el Servicio de Parques Nacionales y las autoridades federales. También instó a la Xunta y al Gobierno a respaldar estas gestiones. Entonces se habló también de dirigirse a la Casa Real, pues Frank Mills preguntó a Manuel Vázquez durante la entrevista por un posible apoyo de los monarcas españoles.
El tiempo pasó, y nada ocurrió. El 19 de mayo del 2006, Vázquez Iglesias lamentó en declaraciones a La Voz la paralización del hermanamiento: «Estamos atascados», denunció. «En Nueva York matizaron que para realizar una iniciativa de este tipo hace falta el apoyo de las instituciones de A Coruña», explicó Vázquez Iglesias. Y, a 19 de mayo del pasado año, este respaldo no se había producido todavía. Para desbloquear la situación, el colectivo se había reunido con un representante de la Xunta y había pedido una entrevista con el entonces nuevo alcalde, Javier Losada. Posteriormente, el IETH decidió congelar el hermanamiento con la Estatua de la Libertad para centrarse en el trabajo previo a la reunión del Consejo del Patrimonio Histórico Español en el que se decidiría qué bienes propondría como España en el 2008 como Patrimonio Mundial a la Unesco. Ese encuentro se celebró el jueves, y la Torre resultó elegida.
Superado ese primer examen, llegarán otros más difíciles y con competidores internacionales. El icono de Nueva York es desde 1984 Patrimonio Mundial. Pardo-Ciórraga declaró ayer que el hermanamiento del faro coruñés con la Estatua de la Libertad «sería un golpe de efecto considerable» de la candidatura del faro.