El cementerio de Fisterra cumple casi 13 años de abandono

CARBALLO / LA VOZ

FISTERRA

El alcalde dice que el problema para ponerlo en marcha es la falta de dinero

08 jun 2011 . Actualizado a las 13:44 h.

Hace poco más de 13 años comenzaban las obras del cementerio municipal de Fisterra, situado en pleno Cabo, en la zona de Cabanas. Los trabajos terminarían al año siguiente, pero en falso: ni se había completado todo lo programado, ni se había ejecutado una segunda fase, necesaria para ofrecer un servicio completo.

Así, hasta hoy, con la salvedad de que el paso del tiempo se nota y a peor. Lo que entonces era monte bajo, ahora empieza a convertirse en un frondoso pinar, y los árboles ya no dejan ver el pequeño bosque de 14 cubos de hormigón (3,30 x 5 x 3,30 metros), con 12 nichos cada uno, que forman una de las estampas más características del lugar. En total, 168 nichos, más otros tres bloques en la parte elevada pensados para capilla, tanatorio y sala de autopsia, que al final se reconvertirán si finalmente, alguna vez, el cementerio se aprovecha.

El caso de Fisterra es paradójico, tanto por el tiempo que ha transcurrido desde que se proyectó y construyó (posiblemente haya pocas obras públicas en Galicia con estos plazos incumplidos), como por los premios y menciones de prestigio internacionales recibidos en todo este tiempo: en esto Fisterra sí es un caso único, seguramente también en España.

Con los años se han ido resolviendo algunos problemas. Construido por la Diputación, para la entrega al Concello hubo que esperar hasta mayo del 2007. La falta de conexión eléctrica también se arregló al tiempo que se garantizó una línea para los servicios del faro, y no fue fácil. Pero aún queda mucho: la puesta al día de lo que hay y una segunda fase: «O problema é que non hai cartos. Farían falta uns 600.000 euros», indica el alcalde, José Manuel Traba. Añade que una vía de actuación sería realizar las obras poco a poco, según la demanda. Pero la demanda social «é moi pouca». Otra cosa es la de nichos, que sí existe, con peticiones incluso de fuera del municipio. Un alquiler sería una posible salida. Y hay más inconvenientes: «Fai falta xente para mantelo e vixialo, é un recinto aberto que non se pode pechar». Y los accesos en condiciones también son necesarios. Tal y como está la pista actual, un coche pasa con muchas dificultades. Y pese a que la maleza del camino se corta con regularidad, en varios puntos ha ido comiendo poco a poco el espacio de los nichos. Por otro lado, los paseos hasta los curiosos panteones son agradables. Distinto es el regreso, cuesta arriba, sobre todo para quien no está muy en forma.