Varias patrullas de la Policía Autonómica y la Guardia Civil acudieron a la zona de faena para controlar el incidente
17 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La jornada de ayer, que se prometía productiva para los mariscadores de Laxe, acabó convertida en un cruce de reproches, insultos y descalificaciones, que estuvo a punto de llegar a las manos. Todo porque algunos integrantes de la agrupación decidieron actuar a espaldas de los demás para hacerse con los mejores percebes.
Por primera vez después de nueve meses de parón, los mariscadores acudían a la zona del cabo, una de las que mejor producto les proporciona y que, por lo tanto, reservaban para las fiestas navideñas. La normativa solo les permite trabajar dos horas y media antes y una y media después de la primera marea diurna, que ayer era a las 19.20 horas. Además, toda esa faena tiene que estar concluida antes de las cinco de la tarde. En consecuencia, a los profesionales les quedaba un estrecho margen de maniobra para obtener sus cupos y algunos decidieron saltarse las reglas.
Según informaron sus propios compañeros, que se sienten estafados por la actitud poco solidaria de este grupo, había entre siete y nueve personas, entre ellos el presidente de la agrupación, Constantino Lema, y el tesorero, Joaquín Toja, además de los tripulantes de las embarcaciones Nueva Modes y San José, se adelantaron al resto de trabajadores y accedieron a la zona de marisqueo entorno a la una y media de la tarde, casi tres horas antes de lo permitido. Su objetivo, según explicaron el resto de percebeiros, era apoderarse de los mejores ejemplares mientras el resto de mariscadores almorzaban en sus respectivas casas. Una visión que no comparten los que se adelantaron, que justificaron su actitud, voz en grito, por el hecho de que el tiempo disponible para faenar era muy escaso y para obtener su cupo necesitaban ir temprano.
Sin embargo, más que el hecho de anticiparse, lo que critican el resto de trabajadores es que actuasen por su propia cuenta sin avisar al resto de miembros de la cofradía. «Iso é o que che quenta o sange, porque nós fomos ás catro da tarde e demos collido os cinco quilos de percebes igual», comentó uno de los integrantes más jóvenes de la agrupación.
De este modo, cuando los mariscadores que estaban en sus casas se percataron de la maniobra acudieron de forma inmediata al entorno del faro y, desde arriba, les reclamaron a los otros que abandonasen la faena. «Dixémoslle que subiran e non fixeron caso. Aí foi cando se formou o barullo todo, porque a xente empezou a encenderse. Alguén chamou a Garda Civil e empezaron a aparecer vigilantes e policías por todos os lados», relató uno de los cinco integrantes de la directiva.
Los agentes del instituto armado dieron aviso al servicio de Inspección Pesquera y a la Policía Autonómica, que desplazó hasta el punto tres vehículos con rótulos y otros dos camuflados, con sus efectivos. Los funcionarios empezaron a revisar de manera minuciosa las capturas obtenidas por cada profesional aunque, según dijeron los mariscadores, ninguno de ellos excedía los límites permitidos.
Ya a última hora de la tarde, una vez que los policías habían abandonado las instalaciones portuarias, todos los compañeros se dieron cita en las dependencias de la lonja, porque llevaba la hora de vender el marisco, y ahí se volvieron a reavivar los enfrentamientos. El bando mayoritario increpó de manera vehemente a los que ellos mismos calificaban de desleales y la situación empezó a calentarse hasta el punto de que se produjo algún que otro empujón y varios mariscadores tuvieron que agarrarse entre sí para que evitar agresiones.
Finalmente, las aguas volvieron a su cauce y los miembros de la directiva, con la opinión favorable de tres y la negativa de los otros dos, decidieron que anular la faena prevista para hoy con el objetivo de que se calmen los ánimos. «Seguro que ao que pase a fin de semana, o luns volven a estar todos tan amigos», concluyó uno de los directivos más conciliadores.