Las naves agrupadas que tengan algún expediente urbanístico en curso también podrán acogerse a la vía de regularización que les abrirá la nueva Lei do Solo. La medida fue conocida ayer por los empresarios afectados durante la reunión con los portavoces de los tres grupos políticos en el Parlamento de Galicia. En concreto, el texto en el que se incluye esta posibilidad les fue proporcionado durante el encuentro con los populares, y se lo entregó el diputado Alberto Sueiro, acompañado de Marisol Piñeiro y de Carlos Negreira.
Se trata del documento de trabajo ya cerrado con los otros grupos que llega hoy al debate plenario de la Lei do Solo, eclipsada por el debate Touriñán, pero que incluye otras disposiciones que serán de capital importancia para los decenas de empleados de la Costa da Morte y centenares de Galicia. Conseguida la regularización del resto, quedan pendientes aquellos sobre los que pesan denuncia, y que llevan días exigiendo que se les trate con igualdad.
La medida no es automática: si en todos los casos habrá que cumplir una serie de requisitos (en un plazo de dos años) lo mismo ocurre aquí, también con determinadas condiciones de edificabilidad, entre otras exigencias. Pero lo que más importa a los empresarios afectados es que, con dificultades o no, ahora se les abre una puerta que antes no tenían.
El texto se incluye en la disposición adicional número 13 de la Lei do Solo, dentro de las medidas a las que podrán acogerse los titulares de inmuebles en asentamientos. Otra cosa es lo que pasará con los levantados de manera aislada, que aparecen en la disposición adicional tercera. En ese caso, la posibilidad de regularizarse no estaba previsto ser incluida en caso de expediente abierto. O, como aparece en la «coletilla» que los empresarios reclaman que se quite, «sen que a Administración adoptase ningunha medida dirixida á restauración da legalidade urbanística». Si esas medidas ya están en marcha poco habría que hacer.
Pero puede que tampoco acabe siendo así necesariamente. Anoche, PP y PSOE trataban este asunto (y otros de gran calado) en una reunión en la que se trataba de cerrar un acuerdo para llevar el pleno de hoy con una postura común. Al cierre de esta edición, no había trascendido.
Antes, por la mañana, los representantes de las naves afectadas habían hecho llegar sus peticiones al PP, al PSOE (ante Carmen Gallego y Marisol Soneira) y el BNG (Teresa Táboas). Fue una mañana de infarto, porque durante cinco horas tuvieron que moverse a toda prisa por los pasillos del Parlamento localizando a los portavoces y robándolos minutos para que les atendiesen, pese a que había citas previas. Y con los populares, dos veces.
Los responsable de Gerca, Miramontes, Posiño, Apligasa y Andújar (faltaban dos más), acompañados de Alfonso Villar, portavoz de la comisión mixta, y de dos abogados, trataban de arañar las últimas posibilidades de encontrar una solución a sus problemas. Por la noche, seguían esperando una llamada del Parlamento de Galicia para saber cómo iría encaminado el debate de hoy.