20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Crisanto Blanco Fernández, de Baíñas, tiene 61 años. Trabajó en Ginebra del 72 al 74 y del 79 al 84, años en los que la emigración se contaba por millares de personas en la zona. Como tantos, los inicios fueron duros: «Cheguei como turista, e os primeiros dous meses foron moi malos, non atopaba nada. Pero despois, si. Primeiro, nun restaurante, e despois na construción». Residió en unos barracones del aeropuerto y más tarde en un piso compartido. Al final «gañábase ben». Echa algo de menos aquella vida. Por Suiza, «e por ser máis novo». Su hermana fue con él en el 72, y allá sigue todavía.