«No es cierto que los emigrantes tengan una vida mejor fuera de sus pueblos»

La Voz

CARBALLO

20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

José Fernández Calo nació en Fisterra en 1930. Con 25 años hizo las maletas y se fue a vivir a Argentina. Dos de sus hermanas habían tomado ya ese camino antes que él.

Pasó en Buenos Aires cerca de 50 años, con breves retornos a casa que desde 1996 se fueron convirtiendo en estancias más largas. Durante todo ese tiempo trabajó en la Marina Mercante. «A mi siempre me tiró volver a casa», confiesa.

Ahora, en Fisterra, asegura que no echa nada de menos Buenos Aires. Su recuerdo no es bueno, y sobre todo por la gente: «Son de otra manera. Aquí se conoce a todo el mundo, allí es algo muy diferente», dice. Jubilado y divorciado, volvió a casa. «En Buenos Aire no se vivía bien. Hay gallegos allá a los que les fue bien, pero los que regresamos tenemos claro que preferimos esto», cuenta.

Cree también que algunos mitos de la emigración no son ciertos: «No es cierto que los emigrantes tengan una vida mejor fuera de sus pueblos», asegura.

Cree que el país en el que vivió medio siglo es un gran lugar, pero dañado por quienes se ocupan de él. «Allí puede pasar de todo, lo peor que puede haber», cuenta.

En Buenos Aires conserva un pequeño apartamento al que hace tiempo que no regresa. Amigos, dice, algunos le quedaron, la gran mayoría gallegos. Entiende, eso sí, que muchos que echaron raíces, que crearon una familia, que tienen nietos en la emigración, tienen más difícil el retorno porque sus vidas están allí.

Él dejó hijos, pero aún así está mucho más cómodo en su tierra. A sus casi 80 años tiene claro donde quiere vivir.