La mayor parte de los concellos de la Costa da Morte congelarán el próximo año los impuestos y las tasas municipales. Los gobernados por el Partido Popular adquirieron ese compromiso en público, pero, salvo excepciones, socialistas y nacionalistas irán por el mismo camino. Pero congelar no significa rebajar, como apuntaron ayer varios regidores, que se mostraron reacios a repercutir la caída del IPC interanual en los recibos de los contribuyentes. Todos se vanaglorian de aplicar los tipos mínimos legales y de llevar varios años sin realizar más modificaciones que las derivadas de las fluctuaciones del IPC.
La diferencia está en que, hasta ahora, el índice de precios al consumo siempre subía, y esos incrementos se veían reflejados tanto en las tasas que los ayuntamientos cobran directamente como en la financiación de los servicios que tienen contratados a otras empresas. Por primera vez, el IPC ha bajado un 1%, por lo que, siguiendo con la política de años anteriores, los impuestos que se regulan por ese índice también deberían reducirse. El Concello de Carballo, por ejemplo, tendrá que pagar menos a la empresa que gestiona el abastecimiento de agua potable, y esa reducción se trasladará a los recibos. El Ayuntamiento también ahorrará en el servicio de limpieza viaria, que se rige por el mismo tipo de convenio. Lo mismo ocurrirá en Cerceda con el agua y el alcantarillado, y en A Laracha se están revisando los contratos de la recogida de basura, abastecimiento de agua y saneamiento, gestión de la piscina municipal, punto limpio, mantenimiento de alumbrado público y limpieza viaria y de edificios públicos por si la caída del IPC permite abaratar su coste.
Pero son los únicos, porque los demás señalan que no irán más allá de la congelación. El socialista Francisco Javier Lema Fuentes, alcalde de Corcubión, asegura: «Levamos xa moitos anos cos impostos conxelados. No 2000 xa houbo unha suba tremenda, das máis altas da zona, así que non se pode subir máis. O que facemos é mantelos». Desde su punto de vista, la mejor medida anticrisis es aprovechar el remanente, si lo hay, y pagar las deudas.
El fisterrán José Manuel Traba, del PP, se compromete a la congelación, pero nada más. «¿Como imos baixar algo que é do 93, e que dende aquela só se actualizou co IPC?», se pregunta. Claro que, aunque el IPC resulte finalmente negativo, no habrá rebaja. La medida anticrisis que propone es, fundamentalmente, «reducir o gasto público o máximo posible, meter man da débeda sen subir os impostos e manter os servizos asistenciais».
De hecho, todos los concellos prevén un descenso importante de los ingresos que limitará mucho sus márgenes de maniobra y que prácticamente impide la adopción de medidas anticrisis concretas. Solo en Carballo está previsto abrir una línea de becas específica para los alumnos que no tienen acceso a las ayudas de la Xunta. Así, no solo no habrá grandes rebajas, sino que tampoco se pueden descartar subidas. «Se o facemos será por necesidade -señala el malpicán José Ramón Varela-. Non queremos gravar aos cidadáns, pero os servizos hai que pagalos, e mellor entre todos».