El precio de la leche en la comarca cae a su nivel más bajo en dos años

CARBALLO

Es bien sabido que cuando las cosas van mal todavía son susceptibles de empeorar. Eso es lo que le está pasando al sector ganadero de la comarca que con cada mes que pasa percibe como se agudiza la severa crisis por la que atraviesa y que puede llevar al cierre al millar escaso de explotaciones lácteas que continúan en activo en la zona. Si en los meses de enero y febrero los productores sufrieron recortes en el precio de la leche que variaron entre los 2 y los 3 céntimos, el de marzo, que acaban de cobrar, les ha traído consigo unas bajadas medias de entre 5 y 6 céntimos.

Con esta situación la materia prima se cotiza, por primera vez en los últimos dos años por debajo de los 30 céntimos. Paralelamente los costes de producción han subido en el mismo período del orden del 40% empujados por los incrementos de los precios de los piensos, el gasoil y principalmente los abonos que acumulan subidas del 70% con respecto al año 2007.

En la actualidad una mínima parte de los productores consigue cubrir costes con sus producciones, la mayoría están perdiendo entre 3 y 6 céntimos por cada kilo que producen, situación que no se había dado en la última década.

La entrada masiva, a precios anormalmente bajos, de leche líquida y derivados lácteos de países como Francia o Portugal parece ser la principal causa de esta brusca caída en las cotizaciones, que ha 'provocado incluso que muchos ganaderos de la zona se hayan encontrado con dificultades para encontrar comprador para su materia prima. Es el caso de varios productores a los que Leche Pascual anunció hace unas semanas su intención de suspenderles la recogida instándoles a buscarse otro comprador para su producto.

Dumpin

En este sentido las cooperativas lácteas y los tres sindicatos agrarios gallegos denuncian que las industrias están utilizando el mercado nacional como sumidero para los excedentes de producción de países como Francia o Alemania importando materia prima a precios inferiores a los 17 céntimos, incurriendo así en lo que se conoce como dumpin, una práctica ilegal por el cual las empresas fijan un precio inferior para la leche exportada que para la que se vende en el propio país. Al parecer, y tal y como han denunciado las organizaciones profesionales, las industrias españolas compran la leche en Francia hasta un 53% más barata que la autóctona y a una cantidad inferior a lo que cuesta producir el litro.

Las empresas galas, por ejemplo, pagan a sus propios productores franceses a 0,32, pero colocan el litro a 0,18.

Desde las distintas organizaciones de productores se apunta la necesidad de realizar mayores controles sobre la leche importada como única manera de frenar la caída de los precios nacionales. Tanto la Federación de Productores Lácteos (Feplac) como la asociación de productores de la cornisa cantábrica Ganaderos Unidos han solicitado del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino la intensificación de las inspecciones administrativas y sanitarias sobre la materia prima importada así como el control sobre los márgenes comerciales abusivos que, en algunos casos, aplican las cadenas de distribución láctea.