La ciencia marina gallega espera el alumbramiento de la primera generación de merluzas cautivas

L.?C. Saavedra

CIENCIA

La ciencia marina internacional tiene sus ojos puestos en uno de los laboratorios del Oceanográfico de Vigo, donde se espera este año el alumbramiento de la primera generación de merluzas europeas ( Merluccius merluccius ) criadas en cautividad. Sería la primera experiencia piloto en todo el mundo.

Se ha confiado la labor reproductiva a unos 50 ejemplares de una especie especialmente caprichosa en estos menesteres, por no hablar de la delicadeza de su dieta -es piscívora y caníbal- o de la dificultad de su captura, ya que desde su zona de patrullaje entre 50 y 500 metros de profundidad hasta su izado a la superficie sufre lo mismo que buzos humanos en una descompresión. Es decir, puede perecer por no seguir unos exhaustivos protocolos de escalas y de tiempos en el proceso de llegada a la superficie.

Pero el salto biológico a la vista -su posible domesticación y producción industrial en definitiva- es de tal calibre que merece la pena intentarlo. Ya se ha hecho con una decena de especies. Y eso están haciendo los biólogos gallegos con la merluza en el Instituto Oceanográfico de Vigo desde el 2007. «Podemos generar una y más generaciones de merluzas -explica Rosa Cal, investigadora principal-, pero todo esto debe pasarse a unos números que lo hagan rentable en las empresas y que permita su cultivo en cautividad».

El equipo está pendiente en este momento de una fase delicadísima y vital del proyecto. Se intenta que se produzca el apareamiento, la fecundación y el posterior desove de las hembras en cautividad y, finalmente, el alumbramiento y posterior supervivencia de las larvas de la merluza europea, algo que no se ha logrado hasta el momento en ningún laboratorio del mundo.