El salón de sesiones de Coristanco vivió ayer por la noche un pleno más corto de lo habitual, pero especialmente intenso y en el que se formularon acusaciones muy graves a raíz del caso de la funcionaria municipal que ha sido denunciada por la presunta apropiación de alrededor de 16.000 euros. Así, aunque los tres grupos de la oposición, PSOE, BNG y TeGa -los convocantes del pleno-, intentaron desligar el debate de ese suceso concreto para centrarlo en la gestión global del alcalde, Antonio Pensado Plágaro, las alusiones a esos hechos fueron centrando progresivamente las intervenciones.
El socialista Aurelio Sánchez abrió su discurso explicando que el caso denunciando demuestra que en el Concello existe un descontrol y que la responsabilidad última recae en el alcalde como cabeza de la Administración local. Además, señaló que esa situación ha propiciado que «na opinión pública haxa unha sensación de corrupción xeneralizada no Concello. Moitos veciños falan xa dunha segunda Marbella», añadió tras preguntarse cómo es posible que «nin o alcalde nin o grupo de goberno se enterasen do que pasaba durante dous anos». El portavoz socialista concluyó que la auditoría es la mejor fórmula para esclarecer los hechos y despejar dudas.
Su homólogo del BNG, Xosé Manuel Vázquez, llegó a la misma conclusión, pero fue aún más lejos en su exposición y señaló que el caso de la funcionaria fue «a espoleta que fixo saltar o entramado que o alcalde tiña montado na xestión municipal». El concejal habló de un «corrupción xeneralizada» y denunció prácticas como «funcionarios que fan traballos para particulares, obras que se fan na vía pública sen licencia, licencias a membros do goberno para construir casas de xeito indebido» e, incluso, «coacción e chantaxes aos veciños que se atreven a denunciar isto». El edil nacionalista apuntó que es precisa una auditoría desde el día en que el alcalde accedió al puesto y advirtió al grupo de gobierno de las consecuencias de su voto en contra. «Non terá sentido, porque agora están vostedes aí, pero en canto entramos os demais ímola facer», anunció.
Para el portavoz de Terra Galega, Amancio Lavandeira, el caso de esa trabajadora también ha sido un detonante y recordó que su grupo ya denunció con anterioridad presuntas irregularidades en la gestión del gobierno local. Citó las obras del edificio de A Rocheira y se preguntó por el destino de todos esos fondos, denunció que traídas construidas hace años siguen sin funcionar, recuperó la polémica de las cuantiosas facturas en cemento y volvió a cuestionar que los 6.000 euros presupuestados para derribar el edificio de la antigua cámara agraria se disparasen, finalmente, hasta 26.000. «Facer un buraco non custa 20.000 euros a maiores, salvo que haxa moito que enterrar nel», afirmó. «Vostede é sospeitoso de caciquismo, amiguismo e suborno dun empresario», añadió Lavandeira dejando en el aire una acusación que fue retomada por el portavoz del BNG, quien puso nombre y apellidos a ese industrial y habló de unas grabaciones al respecto. El alcalde zanjó ese asunto instándolo a no inmiscuirse en su vida privada, pero invitándolo a reunirse para aclarar el asunto.
«Unha desgraza puntual»
Con respecto a la auditoría, Pensado lamentó las «fortes acusacións» de la oposición y rechazó realizarla alegando que las cuentas están claras y que fueron fiscalizadas por la Consellería de Economía y el Consello de Contas.
El alcalde, que se refirió en reiteradas ocasiones a la trabajadora denunciada como «presunta funcionaria», explicó que cobró los importes de 83 licencias de obra en metálico y firmó la documentación directamente sin dar cuenta a intervención, lo que propició que se tardase tanto en detectarse el presunto fraude. «Pero unha vez coñecido, investigouse todo e demos con todas esas licenzas e as persoas que as pagaron», relató. Pensado calificó el caso de «unha desgraza puntual que pode ocorrer en calquera familia».
Finalmente, y tal como había ocurrido en la comisión informativa previa, los concejales del PP hicieron valer su mayoría para tumbar la propuesta de PSOE, BNG y TeGa, aunque el edil popular Fidel Cotelo estuvo a punto de apoyarla por error.