Si antiguamente el lugar de Goiáns, a la salida del núcleo urbano de Boiro en dirección a Ribeira, era un punto negro para el tráfico, ya que el vial comarcal se encuentra allí con un cúmulo de dificultades para el tránsito de vehículos que complican el paso, desde el cierre de la vía autonómica para convertirla en autovía se ha vuelto a recuperar la peligrosidad de la carretera en este punto, circunstancia que se confirma cada día ya que los amagos de accidente se multiplican, lo que indigna a los vecinos, ya que ayer se produjo uno que causó importantes daños en una propiedad.
Fue sobre la una de la tarde. Un todoterreno Kia, matrícula 4263CGB, circulaba en dirección a Ribeira a poca velocidad, cuando, por causas que se desconocen, se salió de la carretera comarcal, nada más pasar el puente, y colisionó contra el cierre de bloques y cemento de la casa de José Casais. No paró ahí el automóvil, ya que, a continuación, se desplazó por un estrecho callejón marcha atrás y quedó atascado entre las dos paredes.
Al volante iba una mujer, que viajaba acompañada de su hija, la cual recibió pequeños golpes en la cabeza. Para sacar a las dos ocupantes del interior del Kia, tuvieron que intervenir los bomberos, ya que las puertas estaban aprisionadas. También colaboraron en las asistencias la Guardia Civil, Protección Civil y Policía Local de Boiro. Conductora y niña fueron llevadas a un centro hospitalario para ser sometidas a una revisión.
Protestas
El propietario de la vivienda, José Casais, y sus vecinos aprovecharon el incidente para expresar sus protestas porque no se haya reforzado la seguridad en la zona desde que la carretera soporta la mayor parte del tránsito interior barbanzano, cuantificado en diez mil vehículos. Política Territorial dotó de un paso para peatones al viaducto, pero, por ejemplo, a la altura de donde ayer se produjo el accidente, la única protección que hay son los restos de un antiguo pretil justo después de una curva peligrosa. Asimismo, al otro lado del puente, se producen siniestros casi diariamente, pues coincide en otra curva muy peligrosa el cruce para acceder a la carretera de Noia.
José Casais explicó que antes de que se produjera el siniestro que destruyó el cierre de su propiedad, desde el interior de la casa escucharon hasta tres frenazos que atribuye a apuros de otros automóviles. Los vecinos temen que, el día menos pensado, un coche o cualquier otro vehículo acabe entrando en una casa o cause daños irreparables a las personas que viven en la zona o transitan por ella, ya que tampoco hay aceras.
Por otra parte, dos vehículos colisionaron ayer en el centro de Cerceda sobre las 11.45 horas. Según informó la agrupación de Protección Civil de la localidad, un Renault 9 impactó contra un Citroën AX a escasos metros de la gasolinera. No hubo heridos, solo daños materiales.
Además, en la madrugada del viernes al sábado se produjo una espectacular colisión de un Hyundai contra una el bajo de una vivienda de Bértoa-Carballo, provocando un boquete. Los tres ocupantes, de Zas y Vimianzo, resultaron heridos.