En la Costa da Morte se pagan mensualmente 27.398 pensiones, lo que significa que una cuarta parte de los habitantes de la zona viven de una prestación. Son los datos que aporta la dirección provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social y ponen de manifiesto la enorme dependencia que del dinero público tiene la economía de la zona. Solo en Carballo, se pagan todos los meses subsidios por más de tres millones de euros y en un ayuntamiento pequeño como Cabana la financiación llega a los 656.614 euros cada 30 días. Sin embargo, lo que más llama la atención de las prestaciones es su escaso importe. El 45% de las que se pagan en la zona han de ser complementadas porque no llegan al mínimo, que es de 635 euros para una persona con cónyuge a su cargo y de 528 para los que viven solos o tienen una pareja con ingresos propios. El director de programas especiales de A Coruña, Manuel Rey, achaca esta situación a que la mayor parte de las pensiones de la comarca corresponden al Régimen Especial Agrario, que son las más bajas, ya que las aportaciones también fueron las más reducidas. Manuel Rey recuerda que para la mayor parte de la gente la diferencia forma parte de la pensión, pero mientras que el dinero de la primera viene de las cotizaciones de los trabajadores, la segunda procede de los impuestos y puede desaparecer en función de si hay otros ingresos. El origen del dinero es otra cuestión, en la zona no se da el mínimo para mantener el sistema, que es de más de dos cotizantes por cada pensionista. De hecho hay ayuntamientos, como es el caso de Cabana, en el que los que reciben prestaciones son más que los que pagan. La cantidad de pensiones procedentes de la actividad agraria también marca del monto medio de las pensiones. En el área con más actividad industrial sube la media. Así, las pensiones más altas se pagan en Cee y Corcubión y las bajas corresponden a concellos más rurales, como es el caso de Cabana y Zas.