Pimpinela conquistó corazones

REDACCIÓN RIBEIRA

SANTIAGO

SIMÓN BALVÍS

Lucía y Joaquín invitaron a una joven a subir al escenario para contar su problema amoroso y cantar con ellos Un público entregado, una noche cálida, un ambiente apto para «historias de amor» con final feliz; Pimpinela conquistó en Ribeira corazones gitanos y payos. Los hermanos Lucía y Joaquín no tenían necesidad de ganarse a los cientos de espectadores agolpados frente al escenario tres horas antes del concierto, bastaba con no defraudarlos. Fueron ochenta minutos de pasión, enfrentamientos y reconciliaciones escenificadas bajo haces de luz de un rojo fuego que el viento modelaba a su antojo.

06 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Arrancaron con el Corazón Gitano que da título a su último disco, el número diecisiete de una exitosa carrera discográfica que empezó en 1981. Tras la primera toma de contacto con un público que demostró estar en la misma onda, el dúo se permitió un momento para la nostalgia al dedicar a su padre, Joaquín, el segundo tema de la noche. Este parón melancólico no fue casual; si alguien apostó desde el primer instante por el futuro artístico de los hermanos fueron sus progenitores, que siempre han llevado en la sangre el gesto flamenco y el cantar de su tierra lejana. El concierto había cruzado el ecuador cuando el dúo Pimpinela decidió compartir protagonismo con alguien del público. La afortunada fue una jovencita de 23 años, Marta, curtida en el «mal de amores». Sin pensárselo, Marta subió al escenario y descargó ante el auditorio su dolor por una pasión que no encuentra cobijo en el hombre elegido: «Estoy enamorada de un chico que no me corresponde». El público la arropó con aplausos y los hermanos Lucía y Joaquín la invitaron a cantar con ellos. Marta vivió en la noche ribeirense su particular momento de gloria. El concierto empezó a la una de la madrugada y terminó pasadas las dos. Coreando las canciones de Pimpinela había desde matrimonios de sesenta años hasta adolescentes. El tema Pasodoble te quiero, todo un clásico, fue recibido con entusiasmo por los mayores, y los jovencitos no le hicieron ascos a la nueva versión del Olvídame y pega la vuelta con el que Pimpinela copó en 1984 los primeros puestos.