El coste de alquiler de los bajos cae por el temor a que se desocupen

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Algunos propietarios han propuesto la reducción a sus inquilinos, conscientes de la caída del volumen de ingresos en sus negocios

02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Mejor cobrar menos que tenerlo desocupado es la máxima que aplican los propietarios de muchos bajos comerciales y, por eso, según coinciden en señalar agentes inmobiliarios de distintos municipios de la comarca, el precio de los inmuebles destinados a albergar negocios ha experimentado una sensible reducción desde que la crisis comenzó a golpear con dureza las economías familiares y las tiendas empezaron a padecer los efectos de la caída de las ventas.

Lo más habitual es que los inquilinos renegocien a la baja el coste de los locales porque los ingresos han descendido y cada día resulta más difícil afrontar gastos fijos como el arrendamiento, la luz y el agua. Sin embargo, y según comentaron profesionales de Boiro y Noia, hay casos en los que han sido los propios titulares del inmueble quienes han ofrecido reducciones a sus clientes.

De las explicaciones ofrecidas por los agentes inmobiliarios se desprende que resulta difícil establecer un promedio de las rebajas que se están aplicando. El ribeirense Domingo Molinos indica que está en torno al 20%. Por su parte, la trabajadora de una oficina boirense afirma: «Yo ahora no sé cuáles son las tarifas. Antes sí había unos valores tipo por metro cuadrado en función de la localización del inmueble, pero ahora te encuentras de todo».

Variedad de precios

Esta profesional se refiere al hecho, apuntado por otros colegas, de que se dan casos de contratos con tarifas iniciales que, en algunos casos solo son de 600 euros y que establece un incremento de la tarifa en función de la evolución del negocio.

Con todo, y a tenor de lo comentado por las inmobiliarias, puede establecerse que los precios en los municipios de Noia, Boiro y Ribeira oscilan entre los 1.000 y 1.500 euros por locales con una extensión de entre 80 y 100 metros cuadrados. Se trata de tarifas medias en calles céntricas.

Sin embargo, la noiesa María José Piñeiro asegura que la oferta de bajos en la villa supera la demanda. También alude al hecho de que la actividad comercial se concentra, básicamente, en el área del casco histórico y calles adyacentes.

Autoempleo

Otro aspecto destacado por los profesionales del sector que operan en la comarca es el creciente incremento de la demanda de bajos para alquilar a consecuencia de la crisis económica.

La totalidad de los agentes indicaron que son muchas las personas que optan por abrir su propio negocio, generalmente aprovechando los ahorros de que disponen o la prestación por desempleo.

Precisamente, una profesional que trabaja en Boiro aludió a un aspecto que es motivo habitual de crítica entre quienes se dedican al sector inmobiliario: las restricciones de los bancos a conceder cualquier tipo de préstamo.

Esta trabajadora señaló que hay personas que, incluso, están interesadas en la adquisición de bajos comerciales y que están en condiciones de asumir el dinero que necesitan reclamar al banco. Sin embargo, dice, las entidades financieras cierran la mano por completo.

Las críticas por la actitud que mantienen los bancos son cada vez más generalizadas.