El patrón mayor cree que Portos debería poner cámaras de vigilancia en los pantalanes
05 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.«Acaban con nós». Con esta frase se expresaba ayer por la mañana José Pérez, el patrón mayor de Ribeira, tras enterarse de lo sucedido durante la madrugada. Nada menos que siete lanchas amarradas en los pantalanes habían sufrido robos de distinto calibre en una misma noche. Era la gota que colmaba la paciencia de los mariscadores, pues la semana pasada se registraron otros seis casos y anteriormente también había habido algunos más. De hecho, hace unas dos semanas, y según fuentes de la cofradía, se llevaron todos los equipos de una embarcación.
Al parecer, a los malhechores que aprovechan la madrugada para colarse en los barcos les sirve casi todo lo que hay en ellos. Tanto la pasada semana como esta, se llevaron marisco, maquinaria de la embarcación y también combustible. De hecho, pusieron en un brete a los dueños, ya que algunos salieron al mar con el barco tal y como lo encontraron y se acabaron viendo en medio del agua y sin gota de combustible; un gasoil que, lógicamente, había volado de manos de los ladrones.
Modus operandi
Los autores no tienen problemas para acceder a los barcos amarrados en los pantalanes ribeirenses. Al parecer, aunque estos están cerrados, ellos logran saltar las puertas o colarse por los laterales, con lo que tienen el camino expedito para acercarse a las embarcaciones. A partir de ahí, quizás ayudados por alguna herramienta, revientan los candados y se llevan todo lo que encuentran a su alcance. Desde ostras a combustible pasando por UHF -un aparato que puede costar unos 500 euros- y sondas -cuyo valor en el mercado puede alcanzar los 3.000 euros-. Pese a haber numerosos afectados, pocos llegan a poner denuncias.
Desde la cofradía calculan que las pérdidas superan ya los 10.000 euros. Y creen que la solución pasa por lo siguiente: el patrón mayor considera imprescindible que haya cámaras de vigilancia en los pantalanes, de ahí que reitere a Portos de Galicia una petición que ya conoce bien la Administración.