Las jubilaciones y el abandono de la actividad son los principales motivos de los descensos
24 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El mar ya no atrae. Hace unos treinta años, muchos jóvenes querían ser marineros o tener su propio barco porque se ganaba dinero. Pero la situación ha dado un cambio radical. Ahora, muy pocos se atreven a comprar una nave o a embarcarse para faenar en la plataforma gallega. El desencanto de los barbanzanos por esta actividad se ha traducido en los últimos años en una importante reducción de la flota. En el 2005 había censadas 1.635 unidades. Estos días, y según la Consellería do Mar, solo quedan 1.390. Es decir, 245 menos.
La caída es espectacular. Normalmente, la mayoría de los armadores que dejan la actividad es por jubilación. No hay relevo generacional y los jóvenes no quieren embarcarse en una profesión cuyos ingresos oscilan de forma considerable.
Arrastreros
Y la sangría continúa. Fuentes del sector indicaron que la pesca no es lo que era. «Aguantamos os que podemos, porque non temos onde ir», afirmaba un armador ribeirense que trabaja en la captura del pulpo.
La mayoría de las embarcaciones con base en los puertos barbanzanos se dedican a la pesca artesanal y al marisqueo. También hay unos cincuenta arrastreros de litoral con base en Muros y Ribeira y sobre treinta cerqueros en Santa Uxía, Aguiño y en Portosín.
El único puerto que ha visto incrementada parte de su flota en el último lustro fue el de Noia. En el 2005 había en el censo de la Xunta 402 naves. Hace unos días, la estadística reflejaba 420, un incremento importante si se compara con el resto de localidades barbanzanas que sufrieron una importante caída.
Para el patrón mayor de la localidad, esta variación tiene una lógica. «Nós somos un porto marisqueiro e iso nótase á hora de comprar ou de desprenderse dun barco».
La actividad extractiva en los arenales noieses es la más importante de toda Galicia. Todos los años salen de esta ría miles de toneladas de bivalvo, por lo que es una actividad que tiene bastante gancho debido a que da buenos dividendos.
Otros municipios
Santiago Cruz indicó que «hai moita xente que quere mariscar nas nosas concesións». Y esta iniciativa se transforma en que vecinos de la localidad acudan a otros municipios de la ría para adquirir una embarcación para dedicarla al marisqueo.
El incremento de la flota se debe principalmente, según el patrón mayor, a la adquisición de naves para dedicarse al marisqueo en sus concesiones.
La caída más pronunciada se produjo en el muelle de Ribeira. De las 321 unidades que había hace cinco años, quedaron solo 226. Un descenso espectacular de 95 embarcaciones, casi todas ellas eran lanchas que se dedicaban a la pesca de pulpo, miños, trasmallos y palangrillo. También se notó un pequeño descenso en lanchas que iban al marisqueo.
En Rianxo, la situación tampoco resultó muy favorable. En un lustro perdió 46 unidades, según los datos reflejados en la página de la Consellería do Mar.