Barbanza es de las pocas comarcas gallegas sin registro de la propiedad

BARBANZA

Más de una treintena de municipios con menor población que Boiro y Ribeira tienen este servicio

19 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hay razones para que en Barbanza, desde hace años, reine el cabreo por la falta de un registro de la propiedad; una situación que aboca a los vecinos a desplazarse hasta Noia o, en el caso de los rianxeiros hasta Padrón, para inscribir sus bienes. Y las causas del enfado aparecen solo con echarle una ojeada al mapa gallego de estas oficinas. No en vano, hay prácticamente una por comarca, cuando no dos o más -en el caso de áreas geográficas que incluyen grandes ciudades-. De hecho, de las 56 comarcas existentes, solamente ocho no cuentan con este servicio. Y, Barbanza, pese a los numerosos intentos realizados por políticos y vecinos, figura en esa lista negra de comarcas excluidas.

Y por si Arousa norte tuviese poco con acompañar a Terra de Melide, Soneira, Xallas, Mesía, Ulloa, Terras de Caldelas y O Condado en la relación de comarcas sin registro de la propiedad, en una comparativa por municipios también salen a relucir datos que evidencian el malestar existente Barbanza con este asunto. ¿Qué sucede? A lo largo y ancho de Galicia, hay un total de 33 ayuntamientos con población inferior tanto a la de Ribeira como a la de Boiro que, sin embargo, cuentan con un registro de la propiedad para que los vecinos hagan sus trámites.

Abismales diferencias

Además, en la relación de lugares con este tipo de oficinas están municipios como Corcubión, de 1.282 habitantes o Becerreá, que tiene 3.200 vecinos. Se trata, lógicamente, de unas cifras bastante raquíticas si se comparan con las de los términos ribeirense y boirense -en el primer caso con un padrón cercano a los 28.000 ciudadanos y en el segundo, rozando los 19.000-.

Al preguntar, por ejemplo, en el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España, aunque recomiendan hablar directamente con el Ministerio de Justicia -que es del que depende la creación de este tipo de oficinas- indican que, quizá, el reparto obedezca más a criterios de dinamismo empresarial, económico e inmobiliario. Es decir, a que haya mucha necesidad de registrar bienes.

Sin embargo, también en ese caso suena raro que en Madrid no se haya tomado nota de la petición de un registro en Barbanza. Y es que, en los últimos años, y mientras la burbuja inmobiliaria estaba intacta, el cielo de Arousa norte estaba plagado de grúas, siendo la construcción de viviendas y la necesidad de registrar propiedades, por tanto, masiva. Con estas premisas, no es raro que los alcaldes estén hartos de pedir y pedir algo que, según indican, solo tiene un nombre: deuda histórica.