La secretaria xeral de Benestar anunció en junio que su área estaba estudiando una mejor dotación para el centro
15 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Decididamente, la residencia Divina Pastora parece abocada a la pelea continua para arrancar a la Administración las mejoras que sus instalaciones precisan como agua de mayo. Si los cuatro años de gestión del bipartito no sirvieron para que el único asilo de Vilagarcía se integrase en la red de servicios públicos, el relevo en el Gobierno protagonizado por el Partido Popular tampoco ha supuesto un cambio de perspectiva. Es más, ahora se conoce que la Xunta ha ignorado a la capital arousana en su última convocatoria para la ampliación de plazas residenciales concertadas, contraviniendo el anuncio que la propia secretaria xeral de Familia e Benestar, Susana López, realizó en junio, a lo largo de una visita en la que comprometió una partida de 22.000 euros con la que contribuir a subsanar parte de las muchas deficiencias que presenta el edificio.
Esta convocatoria obedecía a una distribución territorial. Es decir, la Xunta proponía una serie de plazas respaldadas económicamente por la Administración en determinados puntos de la comunidad. Sin embargo, el proceso no reservó un solo puesto de estas características para el área de influencia de Vilagarcía, con lo que Divina Pastora ni siquiera tuvo la oportunidad de participar en él.
La residencia, que se encuentra al límite de su capacidad, dispone de un centenar de plazas. De ellas, solo siete están concertadas con la Xunta. Y, aunque existen cuatro acogidas a la modalidad de cheque asistencial, en la práctica solo una funciona bajo esta fórmula. Esta situación resulta insostenible desde todos los puntos de vista, comenzando por el económico. No en vano el 48% de los residentes ocupan un puesto de iniciativa social. Esto quiere decir, en resumidas cuentas, que la mitad de los beneficiarios del asilo abonan una cantidad considerablemente inferior al coste real de la atención que reciben. Ni siquiera alcanzan las tarifas mínimas establecidas por el centro.
Teniendo en cuenta que existe una amplia lista de espera, la ampliación de los puestos concertados constituye una necesidad imperiosa en tanto la Xunta no abordr medidas más ambiciosas, como la largamente esperada integración de la residencia en la red autonómica. Tras quedarse al margen de la convocatoria para el año que viene, la única esperanza que le resta al asilo vilagarciano es que la Consellería de Traballo e Benestar reserve alguna partida en sus presupuestos para el 2010 que permita mejorar la dotación de las maltrechas instalaciones.
El problema de las plazas concertadas en Vilagarcía viene de muy atrás. Este año, durante meses, ni siquiera se habían abonado. En su visita de junio, la secretaria xeral anunció que los pagos estaban resueltos. Su ampliación, evidentemente, aún no.